For the Ghosts within

18/02/2011

Javier Amo.

El antiguo batería de Soft Machine, grupo seminal de lo que se vino a denominar jazz-rock en los años 80, nos entrega un nuevo disco. Postrado en una silla de ruedas desde hace más de 20 años ha ido realizando diversas aproximaciones a todos los estilos posibles siempre rodeado de grandes músicos, como Robert Fripp y muchos de los denominados creadores del sonido Canterbury allá por los años setenta.

En esta entrega colabora con el saxo de origen israelí Gilad Atzmon, con el violinista Ros Stephen y con el Stephen’s Sigamos String Quartet.

En recientes declaraciones Robert Wyatt comentó “no soy un músico de jazz, pero es la fuente de la que bebo, por tanto, tengo que mear jazz en mis discos”. Toda una declaración de intenciones.

Esta es su primera incursión en la que el jazz predomina sobre los demás estilos, por tanto deberíamos ser indulgentes en su escucha, si bien en mi opinión personal estamos ante un gran trabajo que va a despertar pocas unanimidades.

Los que esperen una formación básica con bajo, batería, saxo, piano, etc, se pueden ver defraudados por los arreglos que los temas reciben a lo largo de este disco. El tratamiento de los temas, es cuando menos novedoso y diríamos poco convencional, y además pasados a través de un tamiz rítmico, que produce un ambiente vagamente hipnótico.

Los instrumentistas logran una gran compenetración y basan su aproximación a cada uno de los temas en un gran rigor técnico, que en ocasiones les hace parecer un poco fríos. Los seguidores de Wyatt, quizá se sientan un poco defraudados porque abandona su línea de experimentación continua, para moverse por territorio “más seguro” como son los clásicos como “In a sentimental mood”, “What a wonderful world”, “Laura”, “Lush life”, “Round midnight”, etc.

Wyatt canta en 7 de los temas, mientras que en «Where Are They Now», la parte vocal corresponde a Shadia Mansour y Abboud Hashemi. Para mí lo más sorprendente ha sido el tratamiento que recibe la versión de “What a wonderful world” uno de los clásicos del siglo XX. Interpretado de forma tremendamente original, a veces poco reconocible y siempre alejado del tono melifluo que respiraba la grabación original.

Por resumir disco recomendable para todos. Los seguidores de Wyatt porque aunque suavizado, mantiene ese halo de “malditismo” que ha creado un grupo de seguidores muy leales, con la idea de pertenecer a un mundo de “iniciados” sólo al alcance de gente con una visión musical muy amplia.

Para los que desconocen la trayectoria de este músico, una forma de entrada suave en el universo intrincado y a veces difícil de este gran experimentador.

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