¿Es posible un corralito financiero en España?

01/12/2011

Lucía Martín. Desde hace unos meses la maltrecha economía española y las de otros países europeos hace que se hable de cuestiones que hasta ahora no se habían planteado, como las salidas de miembros de la Unión Europea o la vuelta a las monedas locales. Analizamos estos temas.

Seguramente cualquier argentino recuerda la fatídica fecha del 1 de diciembre de 2001,  de la que ahora se cumplen diez años, cuando el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, anunció que a partir del lunes siguiente, habría restricciones para retirar el dinero depositado en los bancos. Aquello se llamaba corralito financiero y cuando uno lo busca en Google el apelativo viene asociado a Argentina: sus autoridades tomaron dicha medida para detener la sangría de capitales que padecía el sistema (se retiraron 18.000 millones de dólares de los bancos en los primeros once meses de 2001) debido, sobre todo, a la desconfianza en las entidades financieras. Desempleo, endeudamiento, caída en picado de las reservas monetarias, fuga de capitales generaron, entre otros, el caldo de cultivo de esta situación.

Desde hace unos meses, con la crisis griega, la portuguesa, la prima de riesgo española disparada o las altas tasas de paro, los medios y el común de los mortales habla de cuestiones que antes no se habían valorado: ¿sería posible un corralito financiero en España? ¿qué pasa si un miembro de la UE deja de serlo? ¿y si vuelve la peseta? ¿es esto posible o los medios de comunicación y los políticos están exagerando?

“Para que eso pudiese pasar España tendría que salir del euro y ocurriría por una depreciación de la peseta”, aclara Jacobo Zarco, de Atlas Capital (www.atlascapital.es). “Esta situación tiene lugar por dos razones: devaluación de la divisa o quiebra del sistema. El corralito se establece para evitar que se saque dinero del país, en Argentina se suspendieron los depósitos y las cuentas corrientes pero no otros instrumentos financieros como las acciones”, dice este experto. ¿Puede ocurrir realmente? “Creo que no, pero es cierto que es un miedo que está a pie de calle”, comenta. “Si tienes este miedo lo mejor es tener activos extranjeros: un bono de otro país o acciones de compañías foráneas”, continúa. Aunque el riesgo de ventanilla (el sitio por el que materializas tu inversión) sigue existiendo ya que si la cuenta está bloqueada, no puedes sacar dinero. “La solución entonces está en tener una ventanilla no española”, añade Zarco. “Hay gente que lo está haciendo, creo que es un exceso de celo, pero como hay cierta psicosis si tenemos clientes por ejemplo, que están abriendo cuentas fuera”. “Otra opción es tener vehículos de inversión internacionales, como unit-linked o sicavs”, explica.

“Creo que existe la misma probabilidad de que ocurra un corralito en España como que pase en Francia, Bélgica o Italia. La probabilidad es baja pero no es cero, por lo que hay que tener un plan de contingencia preparado”, opina Rafael García, de Serfiex (www.serfiex.es). “Si el plan es invertir en un depósito en dólares en un banco americano tendrá un riesgo de contrapartida que habrá que valorar, en todo caso, como siempre, lo mejor que se me ocurre es diversificar, un poco aquí, un poco allá. Nunca seré el más rico pero tampoco el más tonto”, añade. “No soy experto aunque entiendo que el corralito afectaría al dinero en cuentas así que cuanto más alejado esté el cash y el depósito de las decisiones políticas de las autoridades españolas, mejor”, dice García.

Y, ¿puede volver la peseta? “Como diría Obama, yes we can, pero es altamente improbable que llegue la sangre al río”, según Zarco. “Para volver a la peseta España debería abandonar la Unión Europea y eso sucedería si las presiones sobre nuestra deuda hacen que los tipos de interés que los mercados nos exijan pagar se mantengan muy elevados durante un tiempo”, cuenta Zarco. Eso haría inviable que podamos pagarla con los ingresos que generamos. Si sucede, el siguiente paso sería un posible rescate, es decir, en vez de pedir prestado a los mercados financieros, uno o varios organismos internacionales (UM, FMI…) nos prestan a tipos asumibles pero a cambio de tomar medidas.

“Si esto no llegara o no fuera suficiente se produciría una quita de la deuda española: o sea, no se devolvería a los acreedores el 100% del dinero que nos han prestado con sus respectivos intereses sino que solo devolveríamos una parte. Como última instancia la solución sería salir de UM, devaluar la moneda volviendo a una divisa local mucho más débil que el euro que haría que debiéramos menos dinero y encima nuestra economía fuera más competitiva para exportar. Eso sí, a cambio de eso nadie nos prestaría un duro y tendríamos que ser autosuficientes. Peor el remedio que la enfermedad”, finaliza Zarco. En resumen: lo más normal sería que la sangría se parase en la primera fase, una vez anunciadas las medidas estructurales a tomar que harían que los organismos internacionales actuaran recomprando deuda de forma más contundente, con el objetivo de estabilizar la prima de riesgo del país.

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