Por la puerta de atrás

30/03/2012

Maite Vázquez del Río.

Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro tenían tanta prisa de desaparecer de la sala donde acababan de dar la rueda de prensa en el Palacio de La Moncloa que salieron por la puerta de atrás. Sí, si… la sala de prensa tiene puerta de atrás. Todos los periodistas esperábamos los corrillos habituales tras las declaraciones oficiales ante los micrófonos y las cámaras. Es cuando se intenta descubrir el entresijo de los temas de actualidad, un «backround» que muchas veces no se escribe, pero que ayuda a comprender medidas y decisiones del Gobierno.

Pero esta vez, tras la presentación del mayor recorte de la historia de las cuentas públicas del Estado, no hubo corrillos, ni salieron por el pasillo por el que habían entrado. Se fueron por la puerta de atrás, justo detrás de la pantalla en la que hasta pocos minutos antes había explicado Montoro los ajustes en ingresos y gastos para que este año logremos el tan ansiado y reclamado 5,3% de déficit público. Camuflada en el decorado de fondo, en el que sobre un gris metálico se puede ver el escudo de España, y al otro lado de las banderas española y comunitaria.

José Manuel Soria tenía prisa por marcharse. Y para él se pidieron las primeras preguntas a fin de explicar la subida de la luz, y de paso, la del gas. No parece que al Gobierno le preocupe mucho el mermado bolsillo de los españoles, a los que nos obligan a pagar la luz más cara de toda Europa por culpa, según dijo el ministro Soria, de los «peajes» del pasado y las malas decisiones políticas… A bote pronto habría que pedir que ahora paguen aquellos que las adoptaron, pero resulta que somos los consumidores los que les debemos a las pobres eléctricas una millonada y no están satisfechas con los beneficios que sacan cada año. Y en el caso del gas, resulta que ya las empezamos a deber 300 millones, así que mejor que nos suban ahora el 5% para no seguir engordando esa cantidad.

Soria no se fue por la puerta de atrás, pero tampoco hubo tiempo para abordarle, ya que todo el mundo esperaba las explicaciones de los ajustes presupuestarios. Lamentable el uso de la palabra de la vicepresidenta y del ministro, que pese a los recortes en Empleo (las políticas activas de empleo no sirven ahora y mejor quitar de ahí 1.500 millones, nos llegaron a decir), sanidad y educación y educación, aún tuvieron tiempo para bromear y hacer unas cuantas risas.  Pero Sáenz de Santamaría y Montoro dejaron para la posteridad del que solo escucha frases huecas y no va más allá en el resto del contenido, de que el Estado de Bienestar no se tocaba, camuflando el asunto en que las pensiones no van a perder poder adquisitivo y se mantienen las prestaciones por desempleo. Pero si lo único que hacen es cumplir la ley, lo que nos deja la sospecha que en algún momento se estuvieron planteando «retocar» esas leyes, como están retocando el resto con el inexplicable argumento de que es para crear empleo. ¿Cómo creerles? A veces parece que hasta insultan la inteligencia de los ciudadanos, cuando no apelan directamente al sacrificio  porque lo exige Bruselas.

Y qué decir de la «amnistía fiscal», encascarada en la palabra «regulación», de la que no hace muchos años, cuando estaban en la oposición criticaron y hasta se mofaron de lo que quería hacer el anterior Gobierno. Los contribuyentes que religiosamente pagamos año tras años los impuestos no vemos con buenos ojos, que a los que defraudan se les trate mejor y paguen, a la postre, menos. Tampoco es para reirse ni aparecer como si no les quedara otro remedio. Ese 10% simbólico ya lo quisiéramos muchos para todos los años.

El mayor ajuste de la historia sinceramente no da para hacer muchas risas y bromas. Y lamentable ver, cuando las preguntas les arrinconaban, cómo acudían a la socorrida frase de «pío, pío que yo no he sido», que este problema nos lo hemos encontrado, lo provocaron otros, y bastante estamos haciendo nosotros con adoptar todas las medidas que estamos tomando. ¿Es este el Gobierno con el que se pretende que Europa y los mercados confíen en España? La mayoría absoluta ha acabado con el diálogo social, uno de los puntos fuertes que daba credibilidad a nuestro país y economía; ha acabado con derechos arrancados a base de negociación y lucha de trabajadores de los últimos 30 años; y siguen exigiendo sacrificios y esfuerzos… a los ciudadanos, esos a los que controlan desde sus bases de datos cruzadas, que religiosamente pagan sus impuestos y a los que les afecta el paro o se les amenaza con él por los errores de otros gobiernos, las constructoras, el sistema financiero… No es de extrañar que salgan por la puerda de atrás.

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