La viga en ojo ajeno

04/04/2012

Maite Vázquez del Río.

Rajoy y su equipo económico se han metido en una carrera veloz e imparable de reformas. Nunca hubo tantas en España por segundo cuadrado. En cien días de Gobierno más ha sido imposible… hasta llegar incluso a tener los presupuestos generales del Estado. Multitud de medidas que se antojan más para justificar nuestra posición en una Europa a la deriva, donde Angela Merkel impone y Rajoy obedece, cual alumno aventajado. Que la canciller envíe a sus secuaces para aplaudir su obra resulta más que una ironía; más bien un insulto a la inteligencia de los españoles.

Y a quienes ni Merkel ni Rajoy engañan es a los mercados. Su respuesta a los presupuestos y a los planes inmediatos del Gobierno español no les han convencido. La prima de riesgo se ha vuelto a disparar, el Ibex ya no aguanta ningún listón que hasta hace un par de años algo impensable y las colas del INEM engordan y engordan, mientras Bruselas casi por la puerta de atrás se enfada y prepara reprimendas a esos 5,6 millones de desempleados con que el Ejecutivo español nos quiere acostumbrar a convivir antes de que se alcance ese fatídico 24,3% de tasa de paro.

Acusaban a su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, de mentirnos por no advertirnos de la crisis que teníamos encima. Pues bien, ellos nos advierten para que no nos pille desprevenidos. Lo malo es que eso tampoco consuela, sobre todo, a los 5,6 millones que no encuentran una salida a su situación y ven cómo en los presupuestos, pese a ese aumento del paro que se avecina (más de 600.000 desempleados más este año, según las previsiones del Ejecutivo) comprueban que las prestaciones al desempleo serán un 5,4% inferiores.

¿Es ese el efecto primero de la reforma laboral? ¿El empujón definitivo que necesitan los empresarios para despedir a la mano de obra «cara» que les quedaba y contratar a parados a precio de saldo y con los menores derechos que se conocen desde que comenzó esta democracia? Menos dinero para los parados con la reforma más destructora de empleo, y más dinero para los bancos con la refoma más reestructuradora.

Se nota que es Merkel la que tiene la batuta. Se había hartado de llamar a los trabajadores vagos, aunque sus trabajadores ganen mucho más y hagan menos horas. Pero claro, la reforma laboral ya estaba hecha antes de negociar ni una línea. Parece que estaba en algún cajón de la patronal, cuyo presidente, Juan Rosell, no ha dejado de sonreir desde que se aprobó.

A Merkel tampoco parecía gustarle nuestra ley de dependencia, ni nuestro gasto en educación, ni en sanidad, ni en I+D+i… No sea que les adelantemos. Porque en Alemania tampoco es oro todo lo que reduce. También hay millones de alemanes que están por debajo del umbral de la pobreza. Pero claro se ve mejor la viga en ojo ajeno que en el propio.

¿Te ha parecido interesante?

(+3 puntos, 3 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.