Corren malos tiempos para España. Cada semana se peor a la anterior y ni cambio de Gobierno ni ajustes ni nada de nada… Esto no hay Angela Merkel que lo enderece ni Mariano Rajoy que lo resista. Más de dos millones de parados de los más de 5,3 millones registrados por el INE -acabamos de saber- no perciben ni un euro como ayuda. La tasa de cobertura del paro que en el primer año de la crisis superaba al 70% de los desempleados, ahora solo alcanza al 57%. Para este año los presupuestos solo destinan 28.000 millones a esta partida… Y nos avisan que el paro subirá este año en otros más de 600.000 efectivos. Mal, no; peor.
El cambio de Gobierno y los cien días de «gracia» han pasado y la prima de riesgo se ha disparado hasta casi los 450 puntos básicos. El mismo nivel en que se encontraba cuando se celebraron las elecciones generales. Muy mal. Y lo que es aun peor, el tipo de interés que se paga por nuestar deuda ha superado el 6%. Dicen los expertos que cuando la rentabilidad supera el 7% nos encontraremos en el «no retorno». Un no retorno que se sustenta en que nadie se cree los números que ofrecen las entidades financieras españolas, pero que además se agranda con la recesión endémica en la que nos estamos adentrando a base de no crecer y adoptar medidas que van en contra del crecimiento. De la crisis no saldremos en 2012, ni en 2013… es más, ningún gurú de los que llevamos más de cuatro años leyendo sus previsiones se atreve a decir hasta dónde llegaremos y cuándo acabará este infierno. Grecia fue la primera en caer y aún no lo sabe. De mal en peor. Por el tamaño de su economía, España no puede ser intervenida, pero tal y como están las cosas, nadie puede asegurar que no lo será más de un banco o incluso alguna comunidad autonóma.
Y por si fuera poco, la monarquía está patas arriba. Urdangarín y la infanta Cristina, imputados; Froilán de Marichalar y Borbón con un disparo en el pie porque su padre se saltó eso de los permisos de armas y la edad a la que se pueden utilizar esos rifles sofisticados y, el rey Juan Carlos I que hacía varias semanas nos aseguraba no dormir por la situación de paro de los jóvenes, se nos acaba de romper una cadera cazando elefantes, con lo que cuesta una cacería. Las redes sociales no paran de hacer comentarios. A ver quién es el siguiente miembro de la familia real en añadir más leña al fuego, porque después de 35 años sin apenas hacerse notar, los Borbones llevan un año en que no se para de hablar de ellos. Y nada bueno, por cierto. En definitiva, la monarquía española también va de mal en peor.
Y en esos debates monárquicos nos encontrábamos cuando llega Cristina Fernández de Kirchner y ha convertido sus amenazas en realidad. Ha expropiado YPF. Una operación ejemplar entre dos empresas petroleras privadas, que vuelve a poner en la picota lo poco fiable que es hacer negocios al otro lado del Atlántico. Hugo Chavez, Evo Morales, Cristina Fernández de Kirchner… tres estadistas latinoamericanos con los que es mejor no dejarse ni un euro de inversión porque, ante la inseguridad jurídica de esos países, es muy probable que termine siendo expropiado. El paso de la presidenta argentina va a suponer un después en las relaciones con ese país, en la que España es uno de sus principales inversores. Tras YPF, Argentina ha dejado de ser fiable.
La peor parte es para la petrolera española, Repsol, que por el artículo 33 le han expropiado una parte de su negocio. YPF había costado a Repsol 13.000 millones de euros, pero la petrolera española llevó a la argentina a situarla en una posición privilegiada en el negocio del crudo y actualmente aporta un tercio del beneficio bruto de la empresa. De mal, en peor. Y no hemos hecho nada más que empezar esta semana…
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