El Ibex no se asusta

11/01/2013

Miguel Larrañaga. El Ibex no se asusta ni por casualidad. Mientras el resto de los índices europeos permanecen agazapados a la espera de no se sabe muy bien qué, el selectivo español sigue su carrera espoleado por la rebaja de la prima de riesgo.

Que la prima de riesgo esté en 329 puntos parece casi una heroicidad después de pasar por lo que hemos pasado, pero ya saben que a mí la prima de riesgo me la trae al pairo. Lo que me importa es en qué nivel se encuentra la rentabilidad de la deuda española y ahí es donde está la gran noticia: se consolida por debajo del 5% y transita en torno al 4,88%.

¿Por qué me trae al pairo la prima de riesgo? Sencillo, porque ha caído más de 300 puntos básicos y alguien podría entender que es porque los tipos de la deuda española han caído en 3,5 puntos porcentuales, pero no es así.

Desde el 7,62% del pasado 24 de julio de 2012 al 4,88% de hoy hay una diferencia de 2,74 puntos. Es decir, de los más de 300 puntos básicos de la caída de la prima de riesgo, 274 se deben a que ha bajado el tipo de interés al que nos obligan a captar el dinero.

El resto es cosa de la subida de la rentabilidad del bund alemán, que estuvo cerca del 1,2% y está rozando el 1,6%. Y esta es precisamente la otra cara de la moneda que han dado en llamar prima de riesgo. Mientras el Ibex cabalga a lomos de la rebaja de la prima de riesgo, al Dax se le van y le vienen los colores exactamente por el mismo motivo. Y es que todo indica que el mercado no se lo va a poner tan fácil a los alemanes a la hora de financiarse como se lo ha puesto hasta ahora.

Esto de la Bolsa es siempre más o menos así de complicado. Es como las medicinas que necesita un anciano achacoso, que la que viene bien a un achaque le va mal a otro…

El problema es que en la fase de mercado en que estamos en estos momentos todo está demasiado a expensas de que un hilo, el que lo sujeta todo, pueda romperse. Y dado que son los políticos los que tienen que cuidar que no se rompa, podemos dar por seguro que se romperá.

En Estados Unidos, porque no llegarán al acuerdo necesario para elevar el techo de deuda y recortar gastos, y en España por otro millón de motivos, como la aventura independentista catalana o por la incapacidad del Gobierno para hacer algo que vaya un poco más allá de apretarles las tuercas a quienes menos se le pueden seguir apretando.

Y no digamos lo que puede ocurrir cuando nuestras excelsas autonomías declaren sus cuentas y cómo se han se han pasado por el arco de triunfo los objetivos de déficit marcados. O la cara que se le va a quedar a Olli Rehn cuando De Guidos y Montoro le digan que el compromiso de déficit del año pasado no se ha cumplido…

Factores para caer hay miles y para subir solo uno. Ahí es precisamente donde estriba la grandeza de la subida. Lo hace contra viento y marea y eso tiene mucho mérito. Pero si ayudara alguien un poquito, a lo mejor las cosas iban un poco mejor, aunque supongo que eso no se puede esperar porque sería como «ayudar a los puñeteros especuladores». Son tan ciegos que no pueden ver que esta es, junto con el turismo, la única puerta de entrada del dinero exterior que tanto necesita nuestra economía.

En fin, que me encanta la fortaleza y la decisión con la que el Ibex ha encarado el año, pero cabe recordar que hay que andarse con mucho cuidado, que las carga el diablo y esta vez el saco de bombas está en manos de politiquillos de tres al cuarto, de esos que pierden iPads pagadas por todos cada dos y cada tres.

¿Y los demás índices? Pues salvo el FTSE, que es el único que sirve de apoyo al Ibex, el resto de capa caída. Al cierre, el Dax avanzó un 0,09%, el CAC un 0,08%, el Ftse un 0,33% y el Ibex un 0,53%. Lo dicho, el Ibex no se asusta.

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