La clave estuvo en la deuda y en Alemania

21/01/2013

Miguel Larrañaga. El rumor de que el Tesoro ultima una emisión de deuda sindicada a 10 años ha presidido la sesión y la derrota de Ángela Merkel en las elecciones de Baja Sajonia pone a Alemania más en el epicentro de lo que ocurra en el futuro.

El asunto es que poco a poco más analistas se van sumando a la tesis de que Merkel terminará dando su brazo a torcer y si quiere ganar las elecciones del próximo otoño va a tener que abandonar el inmovilismo recortador.

El caso es que ya empieza a pasar factura a Merkel y a la CDU el incipiente contagio alemán de la crisis. Hasta ahora, los germanos han permanecido prácticamente al margen gracias a la potencia exportadora de sus empresas, pero las ventas exteriores se resienten cada vez más como consecuencia de una Europa que ha dejado de consumir, productos alemanes y de cualquier tipo como consecuencia de los ajustes.

El primer efecto ha sido la rebaja del crecimiento económico y que las previsiones para este año sean aún peores, pero ya hay quien alerta de que la menor demanda va a terminar por hacer repuntar el paro en Alemania a pocos meses de que comience la campaña electoral.

De momento, la coalición SPD-Verdes ha ganado las elecciones en Baja Sajonia por la mínima, lo que significa que los alemanes no están tan convencidos como todo el mundo piensa de que la vía para salir de todo sea ajustar, recortar y seguir ajustando, sino que empiezan a decantarse a favor de apoyar el crecimiento, dinamizar y mejorar la calidad en el empleo, que tampoco es oro todo lo que reluce por allí tras las estupendas cifras de desempleo y los minijobs tampoco son la panacea que se ha ido vendiendo por ahí.

Y me dirán ¿y porque pierde la señora Merkel sube la Bolsa? Pues no me queda más remedio que decirles abiertamente que sí. Que esta derrota es vista como un paso imprescindible en la «evolución» de la dirigente germana hacia una postura más razonable respecto a los estímulos a la economía, en el seno de Alemania y en el seno de la UE. Y esto es exactamente lo que el mercado quiere escuchar.

Y ahora vayamos con el asunto de la deuda sindicada alemana, que tiene su gracia, su miga y sus bemoles. Resulta que al calor de la gran acogida que la deuda española está teniendo últimamente en los mercados, el Tesoro está preparando una emisión sindicada a 10 años.

¿Qué es esto? Una colocación especial, fuera del calendario oficial en la que el Tesoro no subasta la deuda, sino que la coloca a un sindicato bancario previamente contratado para ello. Se habla de que Santander y BBVA estarán en el sindicato junto a dos americanos y un francés.

¿Cuál es el objetivo de una emisión de este tipo? Por un lado, recaudar más, porque está fuera del calendario y de las previsiones oficiales. De otro, diversificar las fuentes de financiación. Mientras que en una subasta son los bancos, los grandes fondos e inversores institucionales de gran tamaño los que compran la deuda, en este tipo de subastas los bancos del sindicato comprarán al Tesoro lo que tengan colocado entre inversores de tamaño mucho más reducido.

En el caso español la jugada es redonda. Primero el Banco de España consigue que los bancos dejen de remunerar el pasivo como Dios manda, lo que significa que los inversores se quedan prácticamente con rentabilidad negativa en sus depósitos.

«Claro, así ese dinero entra de nuevo en el circuito y se genera crecimiento en lugar de estar aparcado en el banco», pensarán ustedes. Pues parece que no. Ese dinero está en la mira del Tesoro.

Se ha prohibido a los bancos dar un 3% a un año y el Tesoro va a dar un 5% a diez años. Los particulares siempre han podido comprar deuda pública. De hecho es muy habitual. Lo que no es tan habitual es que no tengan otra posibilidad y que se hayan convertido en el objetivo del propio Tesoro.

De inmediato, en el secundario ha subido la rentabilidad del bono español a diez años. Tiene lógica. La misma con la que siempre suben los tipos en los momentos anteriores a las subastas normales. Y, poco a poco, al ir confirmándose la verosimilitud del rumor, el mercado ha decidido que esto es bueno y que es un acicate para seguir subiendo. ¿Por qué? Porque aleja el rescate, porque reabre vías de financiación cerradas desde hace años para España, porque diversifica las fuentes de financiación de la deuda. El mercado ve ventajas y no seré yo quien las discuta, a pesar de lo poco que me gustan las emisiones de deuda.

En todo esto han estado entretenidos los operadores en una mañana ciertamente plomiza que no ha tenido el aliciente de una apertura en Wall Street, donde hoy es festivo. En estas condiciones, Europa se ha mirado el ombligo y ha decidido autónomamente que hay que subir. Y lo ha hecho.

Al cierre, el Dax avanzó un 0,61%, el CAC un 0,57%, el FTSE un 0,43% y el Ibex un 0,72%.

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