El S&P 500 con los 1.500 puntos a tiro de piedra, y eso son palabras mayores. El Dow Jones con los 14.000 puntos a la vista, y eso son palabras mayores. Y la mayor parte de los analistas, pensando en que esto no se aguanta ni un día más.
Lo cierto es que cuando corrija, que algún día lo hará y puede ser que ocurra mañana mismo, va a haber legión de soplagaitas poniéndose medallas al grito de «ya lo dije yo». Alguno conozco que ha anunciado las siete plagas y el apocalipsis varias veces en menos de un año. Y algún acertará, claro.
Pero de momento, los mercados siguen a lo suyo y cuanto más catastrofistas son los teóricos entendidos de este cotarro, más les gusta llevarles la contraria. No quieren parar, van a lo suyo y parecen tener claro el objetivo. A nada que los resultados empresariales ayuden y el Nasdaq se lance…
No deja de ser cierto que el nivel de la Bolsa no se corresponde ni de lejos con el de la economía, pero tampoco deja de ser cierto es que las circunstancias son absolutamente excepcionales, sobre todo por la catarata de liquidez que la Fed tiene puesta en Estados Unidos. Cuando la liquidez vaya retirándose estaremos en condiciones de hacer comparaciones, pero hasta entonces cualquier comparación es errónea, ya que nunca en la historia se ha encadenado una política de estímulos tras otra durante tanto tiempo.
El caso es que el gran peligro eran los resultados empresariales y de momento tampoco es que hayan sido lo horribles que todo el mundo predecía. Y la otra incógnita, la de los políticos y la necesidad de un acuerdo para la deuda y el presupuesto, pues parece que hasta dentro de tres meses hay plazo, así que como no es tan inminente los índices han decidido que si luego hay que caer, que sea desde lo más alto posible.
Y todo a pesar de que la primera parte de la sesión fue como para tirarla a la basura, con todos el mundo mirando para otro lado y los índices cayendo. Pero en cuanto se conoció que la Cámara de Representantes ya tiene listo el acuerdo para la ampliación temporal del techo de deuda, los índices se fueron hacia arriba y terminaron por cerrar en máximos del día. A ver si se contagia Europa, que los diferenciales que existían a comienzos de año ya se han anulado.
Al cierre, el Dow Jones subió un 0,46%, el S&P 500 un 0,44% y el Nasdaq Composite un 0,27%. Está visto que no quieren parar.
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