Los castizos dirían que «ni chicha, ni limoná», pero en lenguaje bursátil suele decirse que el mercado está sin ganas o que tiene demasiadas dudas, así que en vista de que no pasa nada, hagamos un repaso de qué factores pueden estar llevando a las Bolsas europeas a esta inacción tan significativa.
Unión Europea. No se espera absolutamente nada de la UE. La reactivación del pacto francoalemán no ha servido de nada puesto que el mercado ha descubierto a la primera mirada lo que en realidad es: una cortina de humo sin contenido alguno. Poco menos que una foto y nada más. Mientras Alemania no mueva ficha, de la UE no se puede esperar más que inmovilismo.
Alemania. Con Ángela Merkel rumiando la fórmula para volver a ganar unas elecciones, el mercado tiene puestas sus esperanzas en que sean las encuestas las que finalmente decanten a la teutona hacia la senda de los estímulos, moderados pero estímulos. Sin embargo, las señales enviadas al mercado son apocalípticas. ese es el adjetivo más suave que he encontrado para definir la repatriación de oro desde Estados Unidos o Francia.
Francia. Aunque solo se hable de ello en voz baja, todos los ojos están puestos en este país, al que los expertos señalan como el próximo en ser atacado. Hollande ha entendido que la mejor defensa es siempre un buen ataque y se ha metido en un lío considerable en Malí que los mercados no han valorado todavía, pero del que ya se oye comentar que tiene un coste no asumible.
Italia. Con las elecciones a tiro de piedra y Monti intentando liderar una alternativa multipartidista que no termina de cuajar en las encuestas, muchos de los ojos de los analistas están puestos en lo que Berlusconi tenga aún que decir en el país. Muchos señalan que una vuelta al poder del «Il Cavaliere» (tiene poca gracia este apodo para quien desde luego no es un caballero en el sentido español de la palabra) sería bastante mal recibido por el mercado, pero también indican que no gustaría un triunfo de la izquierda. Como siempre, Italia es un lío importante.
España. Sin comentarios. Con un Gobierno desaparecido, el partido que lo sustenta involucrado en un escándalo de corrupción prácticamente sin precedentes y el Parlamento ¡¡de vacaciones de Navidad!!, las cosas no están precisamente para hacer fiestas. Pero si a eso se le une que Cataluña sigue adelante con un desafío tan mal planteado que causa estupor por ahí fuera y que vamos haciendo amigos constantemente al no ratificar sus nombramientos como pataleta por la «infrarrepresentación» en las instituciones comunitarias, pues todo pinta en bastos.
Me detengo un momento en este asunto, que tiene su miga. De Guindos y Margallo protestan porque cada vez hay menos españoles ocupando puestos de relumbrón en la UE. Y yo digo, ¿qué tal si antes de protestar analizan con seriedad el patio y se preguntan si es presentable lo que quieren mandar? ¿Cómo aspiraban a un papel en el MEDE, que se crea precisamente por si España necesita un salvavidas? Es de locos, o de idiotas. Y no sé muy bien por qué, pero me inclino por la segunda opción.
Gran Bretaña. Nunca se ha ha considerado al Reino Unido un país muy «comunitario». De hecho, en el terreno financiero va absolutamente por libre y la Bolsa no es una excepción. Pero cuatro años de desvelos por delante mientras deshojan la margarita parece demasiado, cuando todos saben que en realidad lo que buscan es renegociar más a su favor un estatus que ya de por sí es favorable. No están en el euro, no están en casi ninguna política comunitaria… ¿Y si en vez de dejar que se vayan no se lo pedimos el resto?
Y una vez hecho el repaso. ¿Cómo van a apostar los mercados por esta mierda de Europa? (dicho sea con todos los perdones por delante). Ya es bastante valorable que no se desplome a las primeras de cambio, por ejemplo cuando Siemens y SAP presentan malos resultados el mismo día.
En fin, que eso. Que cada vez estoy más escéptico y pensando de cuando en cuando en aprovechar mi ascendencia portuguesa para pedir asilo y nacionalidad. Al fin y al cabo, ellos ya están rescatados y tienen esa maravilla llamada Lisboa…
Lo de menos es qué hicieron las Bolsas. La gran pregunta es cómo nos atrevemos a esperar que suban. Pues no se preocupen, subirán.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,15%, y el FTSE un 0,30%. El CAC se dejó un 0,40% y el Ibex un 0,22%. Ya ven, sin ganas y con demasiadas dudas. Pero demasiadas…
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