Lo cierto es que el selectivo español lo tiene complicado. Ya les conté el viernes que, técnicamente, el Ibex está ante un momento dulce, pero que todo va a depender en gran medida de cómo evolucione lo que los finos han dado en llamar «la marca España» y que yo suelo llamar «lo que quienes nos maldirigen hacen con España».
El caso es que el selectivo español se ha mostrado más débil que el resto pero con una salvedad importante: sus cuatro valores principales, Inditex, Santander, BBVA y Telefónica, han deambulado durante toda la sesión en el terreno negativo, así ahora nos podemos hacer mejor una idea de a qué es a lo que nos enfrentamos.
Es sencillo. Son las empresas «españolas por excelencia» y las que suelen pagar el pato cuando nuestro Mariano se empeña en afear a doña Ángela su conducta en público. Si por ahí perciben que la relación entre España y Alemania flojea, estamos apañados, porque como los teutones no nos echen ese cable que Rajoy exige en público y debería negociar en privado, vamos directos hacia el desastre.
Los resultados hablan por sí solos. Portugal ha rebajado la rentabilidad de su bono a diez años 80 puntos básicos en el último mes, periodo en el que España ha visto cómo aumentaba en 36 puntos. Si hasta Portugal nos saca los colores es que estamos haciendo algo muy mal y me inclino a pensar que no es algo, que es todo.
Ahí tenemos al Gobierno con una «iniciativa para el empleo» y al PSOE con otra. Les juro que me niego a prestar la mínima atención a ninguna de las dos, porque serán las bazofias a las que nos tienen acostumbrados, pero por ahí fuera flipan con este tipo de cosas.
«Con seis millones de parados y no sois capaces ni de ponerse de acuerdo ni de parecer que están de acuerdo siquiera», me decía esta mañana un amigo francés. Yo no podría describirlo mejor, así que uso sus palabras porque son perfectas.
El caso es que en el Dax hoy tocaba un lógico recorte tras el gran tirón del pasado viernes y ahí es donde los demás índices sufren. Unos encuentran bajo sus pies una superficie poco consistente pero tratan de mantener el equilibrio. Otros, el Ibex, lo que encuentra directamente es el vacío de sus cuatro mayores valores en rojo durante toda la sesión.
Mucho tienen que cambiar las cosas para que el Ibex deje de ser ése índice blandengue. Al cierre, el Dax perdió un 0,32%, el FTSE ganó un 0,16%, el CAC un 0,07% y el Ibex se dejó otro 0,60%.
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