Casi podríamos decir que el retroceso de hoy confirma, por lo escaso del mismo, la fortaleza con que Wall Street se está manejando en los últimos tiempos. No obstante hay que hacer una rápida puntualización gráfica, en este caso usando el Dow Jones como referencia:
El precio ha llegado a donde se juega uno algo más que el honor y aunque tanto el S&P 500 como el Nasdaq Composite están bastante lejos de una resistencia tan clara, todo parece llevarnos a un intento de ralentización del ritmo frenético seguido por el mercado en los últimos tiempos, aunque me temo que si mañana las peticiones iniciales de desempleo son buenas puede darse por olvidado el episodio de hoy.
¿Por qué olvidar tan pronto? Sencillamente, porque conviene a los poderosos y porque estos empezarán enseguida con aquello de «cuanto peor mejor» porque así se fuerza a la Fed a mantener por más tiempo los programas de estímulo. De momento, en la votación de hoy, 11 a 1 a favor de quienes en la autoridad monetaria americana defienden que hay que seguir inyectando dinero.
Y es que hay un dato que hoy ha pasado inadvertido por el asunto del PIB y es el de nuevos trabajos creados, que ha vuelto a superar con mucho las previsiones, lo que no se corresponde con un momento como el que sugiere el dato de PIB. Siempre he dicho que la estadística americana me parece absolutamente lamentable y espero que esta vez tenga que volver a decirlo, porque tener a Estados Unidos al borde de la recesión es un escenario que me gusta más bien poco.
A lo que iba, si se crea empleo a un ritmo razonable pero que aún no es el deseado por la Fed y se reducen las peticiones iniciales de desempleo el escenario que se dibuja es el de una recuperación, lenta si se quiere, pero recuperación. Pero para eso tendremos que esperar a mañana a conocer el dato de peticiones de subsidio.
Por tanto, estamos ante dos posibles escenarios. El primero, que se imponga el gráfico del Dow Jones y estemos ya entrando en un nuevo retroceso. El segundo, que se imponga la fortaleza que demuestran las mínimas caídas de hoy y el S&P 500 se aleje definitivamente de la barrera de los 1.500 puntos, por arriba, claro. Sólo hay un pequeño problema, que no tengo bola de cristal.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,32%, el S&P 500 un 0,39% y el Nasdaq Composite un 0,36%. Daños limitados para una sesión en la que en buena lógica los recortes deberían haber sido mayores. Pero, recuerden, esto es la Bolsa y la lógica en la Bolsa brilla siempre… por su ausencia.

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