Reacción

05/02/2013

M. L. Si tengo que ser sincero, esperaba una reacción por parte de Wall Street, pero no tan decidida como la que hemos vivido.

Parece que en Wall Street tienen prisa por reanudar la marcha, así que mucho ojo porque las prisas no suelen ser buenas consejeras. Tras la «hecatombe» de la víspera, al otro lado del Atlántico se han esforzado mucho por aparentar fuerza y decisión. Tanto que al final han terminado por creérselo, presentando unos números más que potables.

De entrada, por cada valor que bajó, subieron 2,65. El volumen de la sesión fue más que razonable. Y marcaron nuevos máximos de 52 semanas 400 valores frente a sólo 25 que marcaron nuevos mínimos.

Con estos datos en la mano, puede que estemos en momento de sobrecompra salvaje, pero tiene toda la pinta de que el mercado tiene prisa por salir disparado al alza. Es más, apuntaría a que se ha marcado como objetivo pulverizar los máximos de 2007.

Ahora bien, pálpense las carteras que no todo está resuelto. Al otro lado del Atlántico el crecimiento económico puede parecer muy bueno y el empleo estar creciendo a buen ritmo, pero juegan contrarreloj. El uno de marzo podrían comenzar a entrar en funcionamiento los sistemas automáticos de recorte de gasto si un acuerdo entre demócratas y republicanos no lo remedia.

Lo peor es que entre las filas republicanas va ganando adeptos la tesis de dejar que vayan entrando en funcionamiento los recortes automáticos porque es la única forma de doblegar a Obama y que se avenga a negociar bajo los postulados republicanos. De hecho, algo de mella ha hecho ya esta actitud cuando el propio Obama ha llamado a una negociación para evitar los recortes automáticos.

Total, que cada vez es más evidente que pusieron un parche y que ese parche ha servido para que muchos inversores particulares se animaran a subirse al carro en el mes de enero. Mala cosa, porque los particulares siempre se equivocan de valor y de momento.

La espadas políticas siguen en todo lo alto, mientras las económicas van por la senda más o menos prevista. Los beneficios empresariales no están siendo tan malos como se esperaba. En general, el panorama es muy positivo, como lo demuestra que estén en máximos ocho veces más valores que en mínimos. Pero, recuerden, no está de más la prudencia, que estamos muy arriba, pero que muy arriba.

Al cierre, el Dow Jones ganó un 0,71%, el S&P 500 un 1,04% y el Nasdaq Composite un 1,29%. Una reacción en toda regla.

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