Ha pasado Alemania toda la crisis viendo los toros desde la barrera amparada en aquello de «nosotros ya hicimos las reformas en su debido momento», olvidando poner el añadido «forzando al BCE a mantener artificialmente bajos los tipos de interés durante tanto tiempo que se propició una burbuja de enormes dimensiones».
Pero ahora le toca su turno. En el último trimestre del pasado el PIB alemán decreció un 0,6%, más de lo previsto, y aunque deja el acumulado anual en un decente 0,7%, también es la viva constatación de que ya no van a poder ver la crisis desde fuera. Tienen la crisis instalada en su propio país a unos pocos meses de la cita electoral.
Han conseguido que España vuelva a entrar en una segunda recesión, llevan a Francia de cabeza a exactamente lo mismo y han laminado de un plumazo cualquier intento de financiación en el mercado a tipos competitivos de cualquier empresa de la periferia europea, lo que en mi pueblo se llama barrer directamente para casa.
Pero ahora les toca también a ellos. ¿Y ahora qué Frau Merkel? ¿Qué recetas piensa aplicar usted ahora a la economía teutona? ¿Reajustará los ajustes o seguirá usted culpando a cualquiera con talo de no asumir su responsabilidad?
Mire, señora Merkel. Usted no es responsable del dislate que tuvo España con su sector inmobiliario, aunque aquellos tipos tan bajos y la potencia de los compradores alemanes en la costa sí que tuvieran su «pequeñísima aportación» al desastre. Por supuesto, tampoco es responsable de la mangancia de nuestra clase política ni de que se gastara un dinero que ahora nos vendría muy bien en faraónicos aeropuertos, monumentos o puentes de Calatrava, que en cada pueblo hay uno.
Sin embargo, sí es usted responsable directa de la segunda recaída en la crisis, no sólo de España, sino de toda la Eurozona. Y, lo que es peor, condicionando usted las ayudas al ajuste ha desperdiciado una estupenda ocasión de que el pueblo español la sacase a hombros y vitorease su nombre. Hubiera bastado con que hubiera condicionado las ayudas a la entrada en prisión de quienes dilapidaron el dinero de todo un pueblo, fuere en la forma que fuere.
El pueblo español le hubiera quedado infinitamente agradecido y, de paso, hubiera usted creado empleo, porque hubiéramos tenido que construir cárceles a toda prisa para alojar a tanto chorizo como tenemos. España es, con diferencia, el país con más golfos por metro cuadrado del mundo.
Pero no, frau Merkel. usted siguió erre que erre con el ajuste y negó los estímulos. Impuso su criterio en la UE bajo la amenaza de «no respiro» y sus siempre fieles aliados holandeses ya están metidos en un lío que tiene usted ahora mismo a las puertas de su casa.
Pero por si esto fuera poco, el BCE sigue en sus trece de no actuar para frenar la escalada del euro que tan mal le sienta a las empresas exportadoras alemanas. En el mercado creen ya abiertamente que el BCE cuenta con que no hará falta gastar dinero en parar al euro ya que las políticas de frau Merkel lo van a parar solito. Es más, lo van a derrumbar.
Solo se me ocurre pensar que lo que usted quiere, Frau Merkel, es perder las elecciones y que sea otro el que cargue con el pastel podrido que usted y su testarudez dejan por herencia.
¿Y queríamos que subieran las Bolsas? Bastante bien han capeado el temporal, especialmente el Ibex, para lo que los datos han dicho bastante clarito. Porque, esa es otra, si ahora la UE se pusiera a acordar estímulos, con toda probabilidad no llegarían a ser realidad antes del verano. Llegarían tarde. La UE es un desastre de lentitud incluso cuando quiere ir deprisa.
Al cierre, el Dax se derrumbó un 1,05%, el FTSE un 0.50%, el CAC un 0,78% y el Ibex un 0,71
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