En pocas semanas la composición de capital el gasoducto Medgaz, que une Argelia con España por vía marítima y sin pasar por Marruecos, dio un giro espectacular y ha convertido a la empresa argelina Sonatrach y a Cepsa -propiedad del IPIC, de Abu Dhabi-, en los accionistas de control con el 78% de las acciones. En otras palabras, dos compañías árabes dominan una infraestructura que si ahora no es imprescindible para el suministro a España, lo puede ser en el futuro. La presencia española actual está únicamente representada por Gas Natural, con un 10% del capital.
La rápida salida de Endesa e Iberdrola, que vendieron a la belga Fluxys, se hizo sin consultar a otros socios de Medgaz. Fue un movimiento que no gustó ni a Sonatrach ni a Cepsa, que optaron por hace uso de su capacidad de veto y derecho preferente de compra.
Ahora la situación podría repetirse ya que, GDF Suez, que tiene el 12% del capital, prepara la venta de su participación. Y Enagás estudia la compra de este paquete, con el visto bueno del Gobierno. Pero el grupo que preside Antonio Llardén quiere hacer las cosas bien, y antes de cerrar un posible acuerdo con la compañía francesa esperará a tener el beneplácito de Sonatrach y Cepsa, para que no se repita la situación anterior. Además Enagás, como transportista y gestor del sistema, necesita mantener unas excelentes relaciones con compañías como la norteafricana.
Al ejercer el derecho de compra preferente, Cepsa y Sonatrach pagaron la misma cifra que iba a desembolsar Fluxys por las participaciones de Endesa e Iberdrola: 233 millones de euros, préstamos incluidos. la entrada en el capital conlleva el control de un porcentaje similar de la capacidad de transporte del gasoducto
El proyecto Medgaz, en el que se han invertido cerca de 1.000 millones de euros, es el principal gasoducto entre Europa y Argelia, y tiene una capacidad total de 8 bcm (8.000 millones de metros cúbicos) de gas.
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