El cambio en la normativa para la remuneración de las empresas con intereses en energías renovables, aprobado este mes por el Consejo de Ministros, puede tener repercusiones adicionales a las ya descritas, de las que la más relevantes es el cambio en el sistema de ingresos. Es un momento, como señaló esta semana la presidenta de la Asociación Empresarial Eólica, Rocío Sicre, convulso y difícil, que va a suponer una pérdida de valor para las compañías, «que no será fácil de recuperar».
Loa cambios introducidos por el decreto son básicamente dos: por un lado, las centrales de energías renovables no podrán ir al pool (mercado de generación) y cobrar una prima adicional, como ocurría hasta ahora, y tendrán que ser retribuidas a tarifa. Y la remuneración además, con aplicación desde el 1 de enero de 2013, será actualizada con el IPC subyacente por lo que no se recogerá el aumento total de la inflación.
A partir de ahí, y después de cifrarse en 600 millones de euros la reducción de ingresos sólo para las centrales eólicas en 2013, la pérdida de valor en ese área sería de 6.000 millones. La repercusión en los mercados ante el nuevo ámbito en el que van a operar el conjunto de las empresas de energías renovables ha sido muy relevante. Acciona y Abengoa están entre las más castigadas con fuertes recortes y elevada volatilidad. Iberdrola, grupo que cuenta con el mayor parque de energía eólica de España, está más protegida por sus posiciones en otras energías y en otros países. No obstante, el viernes se dejó más de un 3,3% por la presión vendedora ante las desinversiones de Bankia. Y FCC, que pactó la venta de su división de energía a la japonesa Mitsui, vio paralizada la operación, primero, por la incertidumbre regulatoria, y ahora, por el recorte de los ingresos.
Como consecuencia de las modificaciones en el marco de actuación, algunas empresas creen que además se pueden ver obligadas por los auditores a provisionar unos activos que han perdido valor y que contarán con una rentabilidad diferente a la prevista. En paralelo, se están multiplicado las renegociaciones de deuda entre las sociedades propietarias de las centrales con la banca acreedora, aunque en el sector se estima que el grueso de las cascada está por llegar. «Los bancos están preocupados y las negociaciones se enmarcan en el cambio a la baja de los ingresos», se indica en estos medios. «Y lógicamente las condiciones que los acreedores quieren fijar son peores que las actuales», añaden. Cerca del 70% de los parques eólicos españoles está financiado con créditos en un sector muy intensivo en capital, lo que pone en mayor riesgo su viabilidad, ya que, según los cálculos actuales, a partir de ahora gran parte sólo podrían hacer frente al servicio de la deuda y durante varios años.
Con todo, la banca no desea repetir la experiencia del sector inmobiliario, y no quiere convertirse en propietarios de centrales eólicas, termosolares y parques fotovoltaícos, que estén en riesgo de default
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