Se nos va el Papa, y se nos va el mes, también se nos cae un meteorito encima, pero da igual. La vida imparable sigue su curso. A la vida nadie la detiene, a los políticos nadie les detiene, ellos tienen la voz cantante y dicen que saldremos de la crisis.
Mientras, familias enteras mueren de frío dentro de sus propias casas. Veía un reportaje ayer, una familia que estaba en paro, que vivía en una casa sin calefacción, helados, con niños pequeños llorando de frío. ¿Hay algo peor y más triste que ver a un niño temblar de frío dentro de su propia casa? ¿y algo todavía peor que ver a una madre que no le puede ayudar, que no le puede dar el calor que ese niño necesita?.
Si, hay algo peor: los políticos. Esos niños mueren de frío, esas familias sin trabajo lloran sangre y piden comida en la calle, mientras que nuestro querido presidente lo único que sabe hacer es subirse el sueldo y decir: saldremos de esta crisis.
Luego, Felipe González anuncia, no sé si irónicamente o no, que no quisiera ver sometido a nuestro presidente a aquella frase que aún todos recordaremos, a ese: Váyase señor González.
Pues qué queréis que os diga. Por mí que se vayan todos. Que con el dinero que roban los unos y los otros yo salvaré a esas familias del frío y los niños dejarán de llorar.
Crearemos empleo, porque crear empleo no es decir que la crisis se terminará. Crear empleo es bajar la cuota de autónomo para que muchas personas se puedan lanzar a la aventura de nuevos negocios que desemboquen en nuevos empleos para gente que están en sus casas muertos de miedo.
Crear empleo no es subir impuestos, crear empleo no es facilitar el despido. Pero esto nuestro presidente no lo sabe. Me gustaría que él pudiese vivir un día, tan solo un solo día como viven muchas familias españolas, algunas sobreviven con pensiones nimias y otras ni eso. Ese día, solo ese día, tal vez entonces fuese consciente de que él no puede, no es capaz, ya no de terminar con la crisis sino de darle esperanza a familias y personas que sufren a diario, tal vez sería consciente de que tiene que dimitir y ceder su sitio a otro mejor o tal vez peor que él. Esto nunca se sabe.
Me gustaría ver a nuestro presidente en la cola del paro, allí, bien abrigadito ante el frío. Luego también me gustaría conocer a esas mujeres que no saben lo que hacen sus maridos. Pero esto último es un sueño que jamás veré cumplido, pues nuestro presidente jamás irá al paro y menos a la cola, y sus mujeres… bah, esto es otro tema, ya que si tu marido se compra un chalet de cuatro plantas es muy normal todo y la mujer ni se inquieta.
Si , si, claro que si.
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