Como de costumbre, el Ibex sale malparado de la comparación. El selectivo español está para pocos trotes y lo que faltaba era una declaración tan poco creíble como la del G-20 en relación con la guerra de divisas, un convencimiento cada vez más palpable de que las elecciones italianas van a dejar un país ingobernable y la sombra alargada de subastas de deuda esta semana en España e Italia.
Vayamos por partes. El G-20 ha hecho lo que corresponde. Ni una mala palabra ni una buena acción. Y ya saben, que no vamos a utilizar las monedas como arma arrojadiza, que no vamos a ser desleales con el resto del mundo, que somos gente seria. les prometo que lloré de risa al leer el comunicado. Hace falta tener la cara dura o no tener ni pizca de vergüenza y en este caso se dan las dos circunstancias.
Asunto Italia. Pues parece que Berlusconi va ganando terreno pero no el suficiente para hacerse con el control. Dado que nadie parece querer apoyar un gobierno de coalición con él, tendrían que ponerse de acuerdo todos los demás, así que el escenario que se está dibujando es cualquier cosa menos halagüeño.
Asunto deuda. Las subastas de España e Italia esta semana tiene un morbo especial por ver si los volúmenes demandados vuelven a disminuir. Esta situación se ha plasmado en un leve repunte de la prima de riesgo española, que cerró en torno a los 360 puntos, después de que el bono español se pagara al 5,24% en el secundario.
Nada demasiado alarmante, pero se demuestra que los que tienen el dinero para poner encima de la mesa no van a permitir fácilmente que el bono español se sitúe cómodamente por debajo del 5%. Es un buen activo y un buen tipo de interés, así que mientras no haya otro mejor, van a seguir manipulando este todo lo que puedan, que es fácil y barato.
Y ya saben ustedes que cuando las miradas se orientan hacia el sur, son los del norte los que avanzan, así que loa jornada fue propicia para un Dax que últimamente andaba de capa caída pero que hoy ha demostrado querer y poder, bien al contrario que el Ibex.
Eso sí, no fue acompañado por un FTSE británico menos acuciado por la necesidad tras haberse comportado sustancialmente mejor que el resto de índices europeos en las dos últimas semanas. Sólo el CAC intentó seguir al Dax, y de lejos.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,46% y el CAC un 0,18%, en tanto que el FTSE se dejó un 0,16% y el Ibex un 0,51%, con Telefónica confirmando la ruptura de un soporte vital y quedando a los pies de los caballos. Parece que han intentado «sujetar» el precio de la operadora, pero los cuidadores han estado descuidados o no han podido con la avalancha
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