Como ocurre en la mayoría de las campañas electorales, el Debate del Estado de la Nación parece haber sido diseñado para autosatisfacción y autobombo de los diputados, especialmente del PP, PSOE, IU y nacionalistas y no para el resto de los ciudadanos que parecen haber asistido atónitos a un espectáculo que les ha sido ajeno. y aunque Rajoy proclamó que «hay vida después de la crisis» no especificó cuales serían sus características.
Al menos esta es la percepción que se puede sacar después de las interminables horas de discusión entre el presidente del Gobierno y los distintos portavoces de la oposición y al final de las cuales no aparece que haya surgido ninguna novedad relevante.
Los escándalos de corrupción siguen ocupando las páginas de los periódicos de papel o digitales y sobre la crisis y el paro, más de lo mismo. Tan solo el anuncio de Rajoy de nuevos contratos inestables para jóvenes, de cuya eficacia habrá que dudar a priori, rompió un poco la monotonía.
Lo mismo que la intervención del dirigente del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que si bien tuvo algún momento de interés ése quedó anulado por el desprestigio de su figura política tras haber pertenecido a un gobierno socialista que ha recibido uno de los mayores palos electorales de la democracia.
No hay mal que cien años dure
Como prueba de todo ello, las palabras con las que se despidió en el Congreso el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: «Hasta ese momento, satisfacción ninguna» refiriéndose a cuando en España empiece a haber crecimiento y creación de empleo.
O sea, que va para largo aunque Rajoy dijo que hay motivos para el pesimismo, eso sí, después de reconocer que las mejoras económicas que él ve no llegan a la gente, hastiada por unos sacrificios que no se sabe donde han ido a parar.
No obstante, Rajoy se mostró convencido de que se superará la crisis y no será tarde. Quizá pensaba en el refrán de que no hay mal que cien años dure.
La mayoría del resto de los grupos tampoco ha salido muy bien parado. El PSOE con un discurso poco creíble porque es el que hubiera hecho el PP si hubiera estado en la oposición y las críticas que dirigieron los socialistas a Rajoy eran las mismas que hubieran recibido si ellos fueran los gobernantes.
Los nacionalistas, por su parte, a lo suyo aunque dependiendo de su ideología escorándose hacia las políticas económicas de izquierdas o derechas.
Y así la lista de asuntos para los que los españoles esperan soluciones rápidas y eficaces se quedó como estaba: falta de empleo, crisis, escándalos, corrupción, vivienda, deshaucios, menos impuestos, sanidad, educación, recortes… y un largo etc.
Ahora a esperar las propuestas de resolución de los diferentes partidos que serán votadas en la Cámara y como casi siempre quedarán después en el cajón del olvido.
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