No ha fracasado Italia, ni Monti; ha fracasado Bruselas

26/02/2013

Miguel Larrañaga. Jornada de fuertes caídas en el mercado, de subida de las primas de riesgo periféricos y de temor generalizado a un recrudecimiento de las tensiones con la deuda de la Eurozona.

Cuando en noviembre de 2011 Berlusconi presentó su dimisión y dio paso a un gobierno «tecnócrata» encabezado por Mario Monti, en Bruselas lo celebraron y los mercados subieron con fuerza. Pero acaba de demostrarse que no basta con celebrar y subir, sino que hay que hacer más cosas.

Y es que en Bruselas no cayeron en una cuenta fundamental. El tecnócrata ex comisario Mario Monti tiene menos carisma que un caracol. Y ha tenido tiempo para, con las debidas ayudas, haberse labrado un prestigio. Ya sé que es difícil conseguirlo al tiempo que se coloca al país en la tesitura del recorte, pero desde Bruselas han sido fríos a más no poder.

Igual que ahora escuchamos a la Comisión y a la mismísima Frau Merkel alabar a Rajoy por las reformas y aunque eso suene a hueco los oídos de la mitad de los españoles, lo cierto es que hay otra mitad a la que el asunto les llega y son capaces de reflexionar y decir aquello de «no lo estará haciendo tan mal…» (adelanto, no es mi caso, no vayan ustedes a creerse).

Pero con Monti han sido mucho más cicateros. Desde Italia se hablaba abiertamente de un «golpe de estado» comunitario y en Bruselas nadie se apresuró a «arropar» a Monti. Por su condición de ex comisario parecía que la Comisión tuvo especial cuidado de no parecer que le apoyaba, cuando todo el mundo sabía que era su hombre.

Pues bien, entre los que no lo quisieron nunca y los que nunca lo descubrieron porque no hubo forma de ver en él a algo más que al «enviado de Bruselas que ha venido a jodernos», Monti ha fracasado y su fracaso es el de la «eurocracia», no como sinónimo de democracia, sino como «burocracia del euro».

No han sido capaces de hacer de Monti un lider asumible por nadie, a pesar de que este hombre ha logrado colocar a Italia al borde de la salvación. Pero un año y poco después de aquél noviembre de 2011, las elecciones han demostrado a Bruselas lo equivocada que estaba. Los italianos le han devuelto a la Comisión a Monti, envuelto con un lazo rojo y todo, y han vuelto a apostar por la ingobernabilidad.

Y todos hablan del fracaso de Monti, de la ingobernabilidad de Italia, pero nadie recuerda que la que ha fracasado es Bruselas y que han tenido más de un año para hacer algo más con Monti que lo que han hecho. Y ahora, por no plantar a Frau Merkel y decirle lo que debieron decirle, les toca bailar con Berlusconi y con Beppe Grillo.

Antes tenían localizado el problema, Berlusconi, y ahora tienen varios problemas, así que todo lo ganado en un año se ha tirado por la borda en apenas unas horas. Son cosas de los politicastros. Nunca jamás gastan la suela en pasear entre el pueblo, el de verdad, y ahora les sorprende que buena parte de Italia haya apoyado a Grillo y otra parte a Berlusconi. En ambos votos hay un componente anti europeo bastante claro y son más de la mitad de los que han votado. ¿Van a ser capaces de asumirlo, admitirlo, digerirlo y cambiar de una puñetera vez?

Pues todas estas cosas se preguntan los mercados. Las primas de riesgo han saludado la nueva situación disparándose. Italia ha tenido que subir un 70% el interés de la deuda que ha colocado hoy en el mercado (menos mal que era a corto plazo y eso al final supone un interés un poco por encima del 1%).

España se ha contagiado. El mercado une irremisiblemente nuestro destino al de Italia y supone, con razón, que España no resistirá un asalto si cae Italia. Paradojas del destino. El buen resultado de la derecha italiana pone contra las cuerdas a la derecha española. Vivir para ver.

Y más aún. Supone que esto reactiva la denominada «crisis del euro». En el último año se han invertido muchos esfuerzos desde Bruselas por hablar de la «crisis de los países periféricos» para dejar al euro fuera de los focos. Pero si Italia está en entredicho, el mismísimo euro lo está.

¿Un pronóstico? Habrá pacto, aunque sea contra natura, y durante un año y medio Italia parecerá gobernable. Punto. Luego, elecciones otra vez. El mercado está presionando, y mucho, para que el pacto sea rápido y estable. La caída de las Bolsas europeas así lo constata. Y si llega el pacto rápidamente, habrá que estar preparados para volver a los máximos, siempre y cuando Estados Unidos y su «sequester» lo permita. Esta visto que nos crecen los enanos…

Entre todos la mataron y ella sola se murió. Al cierre, el Dax perdió un 2,27%, el CAC un 2,67%, el FTSE un 1,34% y el Ibex un 3,20% y la cota de los 8.000 puntos.

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