En la línea de inestabilidad habitual

01/03/2013

Miguel Larrañaga. El feo de la final del jueves en Wall Street pesó como una losa en el ánimo de los inversores europeos que, para colmo, encontraron todo tipo de excusas para un recorte  tan poco creíble como algunas de las subidas de los últimos días.

Cuando el mercado se pone así, mejor no intentar descifrarlo. Sin con el secuestro presupuestario en Estados Unidos y la cada vez más enrevesada situación italiana no se ha hundido del todo, es que quiere subir, pero todo poesa y pesa más de lo que les gustaría a los jefes de los bancos centrales.

Porque esa es la otra cara de la moneda de la confusión bursátil. Al otro lado del Atlántico parecían decididos a mantener el helicóptero que sobrevuela los mercados y los inunda con una lluvia de dinero recién sacado de la máquina de hacer billetes, pero parece que la Fed va a poner en cuestión eso en su próxima reunión, por mucho que Bernanke siga manteniendo que las cosas siguen cojo estaban.

Y a este lado del Atlántico, las palabras huecas de Mario Draghi tienen solo el efecto momentáneo de lo que se saben meras declaraciones. Ni compra deuda, ni interviene en la guerra de divisas, ni baja los tipos de interés. Ni nada de nada. Mientras Frau Merkel siga en plan Frau Nein, ni hablar del peluquín, que diría el otro. Y recordemos que Frau Merkel tiene el horizonte en el otoño electoral y que su baza es la dureza con los socios «derrochadores».

Por tanto, aunque los mercados siguen creyendo a Bernanke, comienzan a conducir mirando constantemente por el retrovisor. Y sobre Draghi, para bien o para mal, ya se han acostumbrado a sus medias palabras, promesas huecas y cara de póker.

Total, que si Wall Street dudó ayer al final, ha trasladado las dudas a medio mundo y cuando se trata de dudas, en Europa son auténticos profesionales de echar mano a las justificaciones de siempre para recortar y dejar al personal con los dedos pillados. Que si Italia, que si el secuestro… Vamos, esas mismas cosas que no evitaron los subidones hace apenas unos días.

En fin, cosas veredes. A ver si el lunes comenzamos a salir de dudas, porque este tipo de mercado es el más propicio para perder hasta la camiseta.

Al cierre, el Dax se dejó un 0,43%, el FTSE avanzó un 0,28%, el CAC perdió un 0,62% y el Ibex un 0,52%.

Por cierto, malo lo de Pescanova pero de risa lo del Banco de Valencia. No ha podido cotizar porque nadie quiere sus nuevas acciones, provenientes del canje de bonos subordinados y preferentes. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el crack del 29 y a pequeña escala, acabamos de tener un ejemplo de lo que es la iliquidez, el peor de los problemas de un mercado.

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