El grupo FCC, que esta semana anunciará su nuevo plan estratégico, está en marcha en uno de los aspectos más relevantes de ese programa: la venta de filiales y activos que hayan sido definidos como no pertenecientes al core businnes. Los movimientos han empezado antes del anuncio oficial del plan, por más que el nuevo consejero delegado de FCC, Juan Béjar, haya adelantado en una reunión con analistas las líneas estratégicas básicas.
La transacción que ya está en la pista de salida es la venta de Proactiva, filial de medio ambiente de América Latina, de la que cuenta con el 50% del capital. La francesa Veolia, que posee el otro 50%, está interesada en la compra del paquete del grupo español, sobre el que además tiene derecho preferente de adquisición. La multinacional gala quiere crecer en esa área geográfica por lo que el pacto no presenta obstáculos significativos.
Mientras, la venta de la división de energía cuenta con un problema más que significativo: la nueva normativa sobre energías renovables ha rebajado sustancialmente el plazo de retorno de la inversión en ese área, tras el recorte en las remuneraciones y las tasas adicionales.
Pero la desinversión es sólo uno de los temas que está sobre la mesa del nuevo máximo ejecutivo de FCC. Las medidas apuntarán, asimismo y en línea con las enajenaciones, hacia la concentración en negocios, como servicios públicos, construcción y agua. Y que las actividades y contratos en el exterior, en donde cuenta con más de 40.000 millones de euros, se acepten y realicen bajo estrictos criterios de rentabilidad y eficacia. No obstante, Gran Bretaña, Europa central, con su filial Alpine, que ha alcanzado un preacuerdo con los bancos, se mantienen como una de las bases del grupo.
Béjar, según analistas consultados, quiere dar un giro radical a los resultados -presentó pérdidas por más de 1.020 millones de euros en 2012-, y realizar un recorte drástico a la deuda que supera los 7.000 millones. Los expertos estiman que la actual relación entre endeudamiento financiero y Ebitda (resultado bruto de explotación) no es aceptable. En principio los mercados parecen confiar en la nueva dirección y el viernes se apuntó en Bolsa una subida de más del 7%.
Otro aspecto estrella será la salida del capital de Realia. No obstante, esta operación, que se enfrenta a los problemas que asolan al sector inmobiliario, se materializará cuando la empresa que preside Ignacio Bayón, haya alcanzado un acuerdo con la banca acreedora, con la que negocia refinanciar un crédito sindicado de 850 millones unido a la actividad promotora. El acuerdo parece que se producirá en el plazo establecido -27 de marzo- pero afronta aún algunas de las exigencias de la banca acreedora, como podría ser la dación de activos para «borrar» deudas. Lo que ocurres es que, según medios consultados, el interés apunta lógicamente al patrimonio más atractivo y rentable como es el que Realia posee en París, es decir, su filial SIIC.
Mientras, el otro socio institucional de la inmobiliaria, Bankia, aunque ha traspasado los créditos unidos a la inmobiliaria a Sareb, está también en posición vendedora de su participación accionarial del 27%, por lo que fondos internacionales se decantan como posibles futuros accionistas de la compañía. Pero, ante la idea que los bancos buscan una alianza y no salidas drásticas, la compañía se disparó el viernes un 17%.
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