Si con la que está cayendo, el Nasdaq Composite es capaz de cerrar en positivo y tanto el Dow Jones como el S&P 500 son capaces de remontar una apertura desastrosa hasta dejar las cosas en el práctico equilibrio y en la zona de máximos históricos, es que Wall Street tiene unas ganas de subir.
Llevamos mucho tiempo con la idea de la inminencia de un recorte que no sólo no ha llegado a producirse seriamente, sino que no se ha producido a pesar de todas las excusas disponibles que hay sobre la mesa. Si en verdad el mercado americano estuviera al borde de un recorte, Chipre hubiera sido la ocasión que andaba buscando.
En cambio, lejos de derrumbarse, que sería lo normal, ha optado por la vieja técnica de vueltas en el día que permiten a los poderosos que los timoratos salgan del mercado escaldados mientras ellos toman nuevas posiciones a precios más asequibles.
Ya lo hemos visto otras veces y suele terminar en estallido alcista, aunque hay que reconocer que esta vez se lo están poniendo más difícil que nunca, que lo de Europa es serio.
Un continente que avanza con paso firme y entre ovaciones cerradas hacia una recesión de impredecibles consecuencias, un continente cuyos órganos de decisión hacen aguas por todas partes, una teórica potencia económica que es más una jaula de grillos que un territorio cohesionado. Y ahora, un continente donde el dinero no está seguro en el banco si tienes más de 100.000 euros.
Ya sé que me van a decir que por encima de esa cantidad nada está garantizado, pero yo tengo otro punto de vista. Una cosa es decir que por debajo de esa cantidad todo está garantizado y otra muy distinta que por encima de esa cantidad puede ser confiscado. No es lo mismo no estar garantizado que ser susceptible de confiscación.
Eso es Europa y el lastre es evidente, pero Wall Street prefiere seguir a lo suyo. Y lo suyo es que cada vez se mandan más señales de tranquilidad desde la Fed, subrayando que no hay planes para la suavización de las políticas de estímulo. Como quiera que el mercado está dopado por los estímulos, su mantenimiento es una gran esperanza para los inversores, que siguen presionando al alza.
Ignoro por completo si en algún momento de la película se van a dar cuenta de que la excusa es estupenda y van a corregir como Dios manda, pero tengan presente que eso podría ocurrir en cualquier momento. Por eso, insisto en lo de siempre: los stops, bien ajustados.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,23%, el S&P 500 un ínfimo 0,06% y el Nasdaq Composite avanzó un 0,12%. Vivir para ver…
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