Un estudio de la Cámara de Barcelona concluye que el sur de Francia se decantará antes hacia Barcelona que hacia el Aeropuerto París-Charles de Gaulle para viajar en avión, ya que a los pasajeros de la zona de influencia de Marsella les quedará El Prat más cerca en tiempo y, razonablemente, a un precio inferior. En la actualidad, el área de influencia del aeropuerto barcelonés llega hasta Montpellier, pasando por Perpiñán y Narbona. Según el informe camaral, en función de las condiciones operativas que definitivamente se implanten en el nuevo catálogo de servicios ferroviarios de altas prestaciones del AVE a Francia, esta área de influencia se ampliará hasta Toulouse y muy posiblemente hasta Marsella. El potencial de intermodalidad entre el tren de alta velocidad en Francia y el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, se entiende como la posibilidad de que el ferrocarill alimente el avión con servicios de hasta tres horas de tiempo completo de viaje entre la estación de origen y el aeropuerto de destino.
Estas conclusiones quedan avaladas por el hecho de que el tráfico aéreo directo entre Montpellier y París se sitúa en torno al millón de pasajeros anuales y que el tráfico ferroviario directo entre Montpellier y la estación de alta velocidad del Aeropuerto de París supera los treinta mil pasajeros anuales. Además, el informe señala que conviene recordar que tanto Toulouse como Marsella son cabeceras de sendas áreas metropolitanas con más habitantes que la de Montpellier.
El presidente de la Cámara, Miquel Valls, ha resaltado «el gran potencial que el AVE a París supondrá para el ensanchamiento efectivo del área de influencia de El Prat hacia el sur de Francia, lo que permitiría consolidar la infraestructura catalana como principal aeropuerto de origen y destino de pasajeros del Estado». Valls ha destacado que el área de influencia del aeropuerto barcelonés se vería «notablemente incrementada con la puesta en servicio del Corredor Mediterráneo», por lo que ha pedido al Gobierno que «establezca fórmulas de colaboración público-privadas para financiar la infraestructura y salvar las restricciones presupuestarias en materia de obra pública».
Dada la configuración de la red ferroviaria de alta velocidad en España, el Aeropuerto de Barcelona-El Prat compite de forma natural con el aeropuerto de Madrid para captar la intermodalidad de media y larga distancia, tanto en el Corredor Mediterráneo como en el Corredor del Ebro, y así alimentar la conectividad de las respectivas rutas aéreas que se operan. En este sentido, actualmente el área de influencia del aeropuerto de Barcelona llegaría hasta Castellón por el sur y hasta Zaragoza por el oeste, sin opciones de ampliación a corto plazo.
El análisis es análogo con respecto a la situación en el Corredor Mediterráneo en sentido norte, hacia Francia, donde Barcelona compite de forma natural con París, ya que presenta perspectivas mucho más alentadoras para El Prat. A pesar de que el tren de altas prestaciones no será una alternativa al avión en los desplazamientos directos entre Barcelona y París, la nueva oferta de servicios sí abrirá nuevas oportunidades de negocio entre el sur de Francia y Cataluña gracias a todas las paradas intermedias anunciadas. Según el informe, estas predicciones pueden verse incrementadas cuando se anuncien oficialmente los tiempos de viaje y las frecuencias previstas para los nuevos servicios ferroviarios de altas prestaciones que deben unir Barcelona con las principales ciudades de Francia.
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