Primero fue el dato de empleo privado de la consultora ADP, que reflejó la creación de 158.000 puestos de trabajo, cuando el mercado esperaba números en el entorno de los 200.000, lo que puso en alerta a los inversores.
Y la puntilla fue conocer un dato del ISM de servicios que decepcionó a todo el mundo y refleja, al igual que pasara con el dato industrial, que las cosas no son tan bontias como las están pintando.
Cada vez es más claro que las expectativas de la economía estadounidense son sustancialmente mejores que las europeas, pero que distan de ser óptimas. Y también salta a la vista que sin el «doping» de la Fed ni la economía ni la Bolsa estarían donde están en estos momentos.
Por ello surge la perenne duda y todo el mundo esta muy pendiente de los gestos de la Fed respecto a los estímulos. Cada nuevo buen dato es un mazazo para la permanencia indefinida de los programas de compras de bonos y cada mal dato un acicate para su mantenimiento. Pero cada nuevo buen dato es positivo para la economía y cada mal dato negativo.
En esta diatriba, el equilibrio es realmente frágil y en ocasiones el mercado ha reaccionado bien ante malos datos por pesar que de esta forma le seguirá siendo suministrado el «doping» que lo mantiene en un sprint perpetuo desde hace meses. Pero en otras ocasiones no tiene más remedio que valorar la situación con realismo y determinar, como ha hecho hoy, que las cosas no están para récords y que la retirada de los estímulos va a suponer un shock para un mercado acostumbrado a su particular EPO.
No hay horizonte, no hay perspectivas. Solo hay un máximo que no se sostiene ni por criterios macroeconómicos ni por criterios de momento político. Recordemos que Estados Unidos se enfrenta a un secuestro presupuestario y que no hay acuerdo entre los dos grandes partidos para resolverlo, por lo que las previsiones apuntan a una nueva entrada en recesión.
Es como si algunos días a los inversores se les cayera la venda de los ojos y pudieran apreciar con claridad toda la gama de grises del dibujo general. Y como si el resto de los días la venda solo les permitiera imaginar un mundo de color de rosa.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,76%, el S&P 500 un 1,05% y el Nasdaq Composite un 1,11%. No era tan bonito como lo pintaban.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.