Cuando las carcajadas te hacen reflexionar

05/04/2013

María Martín. Tradicionalmente consideramos la literatura como ese espacio de la creación humana en la que la seriedad y la reflexión van siempre de la mano, como si un buen libro tuviera, por fuerza, que cambiarnos la vida a base de grandes reflexiones y monólogos interiores.

Tradicionalmente consideramos la literatura como ese espacio de la creación humana en la que la seriedad y la reflexión van siempre de la mano, como si un buen libro tuviera, por fuerza, que cambiarnos la vida a base de grandes reflexiones y monólogos interiores. Pero, ¿qué pasa cuando las páginas que tenemos en la mano nos plantean cuestiones serias, como el papel de la mujer en la sociedad, o las relaciones humanas, a través de la risa? ¿No es tan válida para hacernos pensar sobre nuestra sociedad una carcajada bien lograda que unos minutos de angustia existencial? ¿No son acaso tan buenos espejos de nuestro día a día algunos de los monólogos nacidos de El club de la comedia como los Episodios Nacionales de Galdós lo fueron en su época? Debate éste que se mantiene en círculos literarios desde que el primer juglar compuso un poema bufo en vez de una oda épica. Sin embargo, hay algo que es incontestable. Hacer reír, pero reír de verdad, es mucho más difícil que emocionarnos con un drama.

Aventuras y desventuras de Mari Loli Baker en el ciberespacio es una de esas raras obras que consiguen provocarnos una sonrisa perenne mientras lo leemos. Y alguna carcajada que somos incapaces de controlar mientras lo leemos en el transporte público (y que en general provocan miradas extrañadas primero, e intentonas de conocer el título de lo que leemos después). Porque es uno de esos libros ligeros, de fácil y rápida lectura (en la mejor de las acepciones) que, sin embargo, al cerrar, provocan reflexiones no menos importantes. Mari Loli es una treintañera normal, algo rellenita, con curvas, que trabaja como teleoperadora en una empresa cualquiera. Que trata de sobrevivir en una gran ciudad, a veces deshumanizada, y que busca, como muchos, el amor en sus calles. O en los fríos intercambios de bits que son las redes sociales en Internet. No descubre una cura contra el cáncer, ni una fórmula para salir de la crisis cuanto antes, pero es una de esas raras personas que intentan que todos a su alrededor sean felices. Y en esos pequeños detalles reside su grandeza. Y la del libro. Porque Mari Loli es una chica normal, como yo, como la vecina de al lado, como la cajera del supermercado, que tiene problemas normales y reacciones normales. Y por eso es tan fácil identificarse con ella, elemento clave en un buen libro.

Y este es sin duda un buen libro. Y es un buen retrato de un sector de la sociedad que no siempre se ve representado en el mundo cultural. Escrito por Elena Martínez, con la divertidísima colaboración de Alfonso Aguado, Aventuras y desventuras de Mari Loli Baker en el ciberespacio nos ofrece unas horas de diversión (porque lo cierto es que se lee volando) con cierta trascendencia, una mirada cargada de optimismo y toques de ingenuidad muy refrescantes. Ideal para aquellos que se divirtieron con El diario de Bridget Jones, y para aquellos que pensaron que sus personajes eran muy exagerados. Una buena manera, en cualquier caso, de escapar durante un rato de la crisis y las malas noticias que traen los medios cada día. Y eso, quieras que no, a veces se agradece más que la profundidad angustiosa de Kafka.

 

Entrevista con Elena Martínez, autora

¿Cómo nace la historia de Mariloli?

La historia de Mari Loli nació hablando con amigas sobre nuestras experiencias con los hombres. Me di cuenta de que las mujeres de mi generación teníamos casi todas los mismos problemas a la hora de encontrar pareja o de mantenerla, así que me propuse escribir una historia divertida sobre ello salpicada con algunas de nuestras experiencias (aunque, en muchos casos, exageradas o modificadas para ir a tono con el libro).

¿Cuánto hay de ti en la protagonista y en su vida?

Algo hay, eso es inevitable, soy incapaz de escribir y no dejar un poquito de mí en lo que escribo. Algunos de sus gustos y los míos coinciden, su descripción física se parece mucho a mí (porque digo yo que ya era hora de que una protagonista tuviese curvas, ¿no?). Eso sí, su vida y la mía son muy diferentes, ella está soltera y puede tener una vida despreocupada y yo soy mamá de una niña que centra todo lo que hace en torno suyo.

¿Qué te gustaría tener de ella y que odiarías?

Me gustaría tener su seguridad y sus ideas tan claras respecto a los hombres, ¡yo soy incapaz de tirar tejos! Odiar, no creo que odiase nada, como mucho, su mala suerte, que parece que a veces la mira un tuerto.

¿Es más fácil escribir basándose en vivencias o, por el contrario, es más fácil trasladarlas a la narración y modificarlas para que conformen una historia nueva y coherente?

Cuando escribes basándote en unas vivencias concretas es como seguir un guion, es mucho más sencillo, porque narras los recuerdos y punto. Sin embargo, si lo que se quiere es adaptarlas a una narración, que sean una historia dentro de otra historia, como es el caso de este libro, requiere mucha más preparación, hay que pensar cómo encajar todo dentro de un capítulo en particular para que no descuadren ni en el lenguaje utilizado ni en lo que cuentan.

¿Qué hay del resto de personajes que pueblan las páginas del libro?

Cuando empecé a escribir, el libro no tenía formato de blogs, así que no había tantos personajes rodeando a Mari Loli, pero en cuanto le di la estructura definitiva, lo primero que decidí fue precisamente que cada entrada de blog debía tener sus comentaristas, para hacerlo más real. Varios de esos personajes son amigos en la vida real de Mari Loli y otros completos desconocidos. También hay otros blogueros que nos muestran sus propios blogs, como en el caso del Sombrerero Loco, MandarinaBell, Pelopo o el Pater Iracundus.

¿Cómo nace el que posiblemente sea el más original de ellos, el Pater Iracundus?

A la vez que decidí que las entradas debían tener comentaristas, decidí también que era fundamental la existencia de un clásico de Internet: el trol. Como Mari Loli es una chica muy deslenguada y desinhibida, se me ocurrió que su trol fuese alguien totalmente opuesto a ella: un abuelete aburrido que descubre Internet, muy de derechas y ultracatólico, que se cree en misión divina para erradicar el vicio del ciberespacio y que no hace más que incordiarla, y así fue como surgió Pater Iracundus. Una vez decidí que este personaje era tan bueno que debía tener su propio blog, hablé con Alfonso Aguado, que fue el fundador del grupo Los Inhumanos y que tiene un gran sentido del humor, para ver si quería escribirlo él y adaptar las entradas del Pater que ya había escrito para que tuviesen el mismo estilo. ¡Por suerte dijo que sí, porque ha quedado un personaje con entradas de blog y comentarios hilarantes!

¿Cómo fue colaborar con Alfonso Aguado en su creación?

Fue muy divertido. Yo le pasaba lo que había escrito de Mari Loli y él me enviaba sus comentarios, a los que yo tenía que responder. A veces no podía parar de reír en un rato tras leer las burradas que me había escrito, y ya no te cuento cuando leí las entradas que hizo para el blog del Pater. Desde luego, ha sido una experiencia magnífica y no descartamos repetirla en un futuro.

¿Te resultó fácil o difícil ceder parte de la narración a otra persona?

Pues la verdad es que me resultó muy fácil, porque hubo muy buena comunicación en todo momento y Alfonso cogió a la primera el aire que quería que tuviese el personaje, por lo que no hubo discusiones, solo risas.

¿A quién está dirigida la historia de Mariloli?

Aunque tradicionalmente la literatura romántica es más leída por mujeres, en este caso es un libro que pueden leer perfectamente lectores de ambos sexos (de hecho, hay más personajes importantes masculinos que femeninos). En cuanto al rango de edad, creo que el grupo ideal es treintañeros, aunque, por supuesto, no exclusivamente.

Haces muchas referencias a lo que llamas “generación Espinete”, ¿crees que es posible que eso limite el público que puede sentirse identificado con lo que pasa en tu libro?

Bueno, como he comentado en la entrada anterior, considero que quien más lo va a disfrutar es gente que ha vivido la EGB, que creció con Bario Sésamo y La Bola de Cristal y bailaron como locos los Hombres G, Los Inhumanos, Danza Invisible, Los Secretos…(Y en homenaje a ellos, las protagonistas femeninas se van de fiesta al bar madrileño “Suéltate el pelo”, que no solo existe de verdad, sino que es un espacio maravilloso para recordar musicalmente esa época). ¿Por qué lo disfrutarán más ellos? Pues porque la protagonista es muy ochentera, en cada entrada de blog hay una recomendación musical de esos años que inevitablemente hará que los lectores que crecieron con ellas se sientan identificados.

Pero no solo por la música, creo que los problemas que encontramos los treintañeros para relacionarnos sentimentalmente son muy característicos de nuestra generación y no se dan tanto en otras: nuestras madres nos educaron a las chicas para ser independientes y tener una vida radicalmente diferente a la que tuvieron ellas, pero se olvidaron de educar a los chicos de manera similar: ellos seguían siendo los niños mimados, los que no tenían que mover un dedo para poner la mesa, etc…¿Cómo afrontar la independencia de unas con la dependencia de otros? Pues es muy difícil, de hecho, tanto yo como la mayoría de mis amigas estamos solteras…

¿Por qué el chick lit? ¿Qué crees que aporta al panorama literario actual?

Cuando empecé a escribir, no me planteé que el libro fuese a pertenecer a un género en particular, solo al terminarlo y ver a qué editoriales lo podía enviar, descubrí que donde mejor encajaba era en el llamado género chick lit. Este género aporta diversión, literatura desenfadada, que también hace falta.

¿No te preocupa que el género tenga consideración de “no serio?

Sí es cierto que mucha gente considera la literatura romántica en general y el chick lit en particular como algo no serio, pero para gustos, colores. Creo que se puede escribir literatura de mucha calidad en todos los géneros, que una novela sea divertida y te haga reír no quiere decir que esté mal escrita. Desde luego, con esta novela no pretendo ganar el Nobel, sino hacer reír a los lectores y que pasen un rato divertido. ¿Qué hay de malo en eso? Creo que con la que nos está cayendo con la crisis hacen falta libros con personajes que nos hagan reír un poco y, para eso, Mari Loli Baker y el Pater Iracundus son perfectos.

¿Qué te ha aportado a ti Mariloli y qué crees que puede aportar a sus lectores?

A mí me ha aportado sobre todo mucha diversión al escribirla, pero también, más seriamente, me ha hecho reflexionar sobre la manera en que nos relacionamos y cómo Internet ha cambiado tanto nuestras vidas y las relaciones humanas. Creo que a los lectores de Mari Loli les aportará, como a mí, el pasar un rato muy entretenido y divertido, y espero que les hará emocionarse con la historia de amor. También podrán sentirse identificados con los personajes en muchas ocasiones, porque si algo he querido con esta novela es que los personajes pudiesen representar a cualquier hijo de vecino, son personajes normales, no hay uno solo perfecto (por mucho que a Pater Iracundus le moleste que no me refiera a él como tal).

¿Cómo animarías a la gente a leer tu libro?

Si no están seguros sobre si leerlo o no, les diría que probasen a hablar directamente con los personajes por Twitter o en Facebook, porque viendo las respuestas que les dan, posiblemente irían de cabeza a leerlo por lo divertidos que son. Creo que es un libro muy fresco y diferente a lo que se publica tradicionalmente en este género, y que, sin duda, les hará reír.

 

Entrevista con Alfonso Aguado, colaborador

¿Cómo nace la idea de dar voz al Pater Iracundus?

Oí una voz divina que me dijo que debía hacerlo. Iba en el coche por una carretera comarcal de Jaén cuando apareció un Guardia Civil detrás de una curva, haciéndome la señal de alto. Desde el principio supe que pasaba algo extraño, porque apareció como de la nada. Me dijo que soplara para realizar el test de alcoholemia y soplé hasta que sonó el pitidito. Cuál sería mi sorpresa al levantar la cabeza y comprobar que el agente de la Benemérita se había convertido en una anciano con barba, melena blanca y una túnica. Lo único que conservaba era el tricornio. Al verle, exclamé: ¡Coño, tú eres Dios… mecagüen Di… quiero decir, mecagüen la porra! Ahí fue donde me dio la orden de participar en el libro. Por cierto, me anticipó su intención de nombrar un Papa argentino y me riñó cariñosamente porque había dado positivo en el test. Al despedirme, le dije: “Hasta la próxima…! Si Usted quiere!”.

Después de tu trayectoria “gamberra”, ¿de dónde sacaste la inspiración para darle voz?

Me pasé dos días buscando el catecismo entre los libros viejos del colegio que conservaba mi madre en un armario, y me lo estudié de nuevo. También estudié los salmos responsoriales, las cartas de San Pablo a los Ptolomeos, las hojitas parroquiales de la Ermita de Santa María Goretti y me vi todas las películas del Padre Coplillas… aunque esto último me supuso dos semanas de tratamiento intensivo con un psicólogo.

¿Qué fue lo más difícil de meterte en la narración de otro?

No me fue difícil, porque yo recibí realmente esa educación, así que solo se trató de bucear en mi memoria y en los huecos más recónditos de mi subconsciente.

¿Qué crees que aporta Mariloli al panorama literario actual?

Unas risas… que ya es bastante. Creo que Mari Loli es una especie de Bridget Jones de la era cibernética, en la que se pueden identificar muchas chicas. Estoy seguro de que si yo fuera chica, me identificaría con ella.

¿Quién tendría que leerlo y por qué?

Todo aquel al que aún le queden trece euros para ir a la librería.

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