Pues vamos a comenzar con las buenas y estas provienen delo mercado de deuda. Tras la sentencia del Tribunal Constitucional portugués anulando parte del ajuste acometido por el Gobierno, se suponía que los inversores tensarían la prima de riesgo de los países periféricos y en especial la rentabilidad del bono portugués.
Pues ni una cosa ni la otra. Lo único que han tensado, y bastante poco, ha sido el bono portugués. Realmente, el peor parado hoy ha sido el Bund alemán, aunque su nivel es tan bajo que apenas si tiene importancia. Por lo que respecta a España e Italia, nada de nada, sin movimiento al alza y casi como si nada hubiera pasado en Portugal.
No termino de creerlo y sigo con la mosca detrás de la oreja por el hecho de que la rentabilidad de la deuda española a dos años haya tocado hoy mínimos desde 2010, lo que huele de forma bastante evidente a intervención del BCE. Los dos años son el plazo preferido de actuación de Draghiu y aunque dijo aquello de que para eso el país tendría que pedir el rescate, lo cierto es que el movimiento de hoy ha sido realmente raro. Seguramente lo negarán, pero o han intervenido o en el mercado no se han atrevido pensando que el BCE iba a cortarles las alas.
Sea como fuere, buenas noticias. Si no ha sido por el BCE, porque por una vez nadie ha cargado las tintas en exceso. Y si ha sido por el BCE, porque por fin ha aprendido de lo que hacen otros por ahí fuera. Actuar y callar.
La segunda buena noticia procede del orden irónico. Se esperaba la irrupción del holandés rebuznante como un elefante en una cacharrería. Lo tienen amordazado para evitar males mayores, pero su puesto lo ha tomado el teutón Wolfgang Schauble, a quien le ha faltado tiempo para urgir a Portugal a nuevos ajustes ignorando incluso que el Gobierno portugués ya había señalado dónde va a recortar.
El correveidile de Frau Nein ha estado tosco y maleducado, amén de inoportuno e idiota. Con el Gobierno portugués con el agua al cuello y anunciando nuevos recortes, lo que toca es apoyar, pero estos alemanes están últimamente a lo suyo, exclusivamente a lo suyo y eso son las elecciones locales. Vamos de culo por culpa de las puñeteras elecciones y no duden que a estos tipos les da absolutamente igual que Europa entre en una espiral de caos absoluto con tal de renovar el mandato de la señora Merkel. Lo peor es que se han empeñado en que la fórmula es cargar contra sus vecinos del sur. Luego se quejarán. Más pronto que tarde esto les va a pasar factura.
Y ya que hemos pasado de las buenas noticias a las malas sin necesidad de enunciarlo, seguiremos con las malas. El mercado tiene menos fuerza que mi hijo de 17 meses. Está que no se tiene y cualquier soplido le pone mirando al sur.
Esta debilidad viene ahora mismo de la mano de bancos y aseguradoras, valores a los que los inversores siguen castigando desde que el holandés rebuznante dijo lo que dijo sobre los depósitos en las entidades financieras europeas. Y no nos engañemos, sin que suban los bancos es muy complicado que el mercado tome fuerzas.
De hecho. buena parte de la culpa de que en el último tramo Estados Unidos lo haya hecho sustancialmente mejor que las Bolsas europeas se debe a la aportación de bancos y aseguradoras. Allí aportan y aquí restan en la mayoría de los casos. Esa es la pequeña diferencia.
¿Qué podemos esperar? De esta Europa, absolutamente nada. Está sonada con el boxeador que ha recibido una paliza y casi no se tiene en pie. La único que podemos esperar es que desde el otro lado del Atlántico venga una reacción, pero por aquellos lares tienen casi más ganas de corregir que por aquí, así que vamos apañados.
Al cierre, el Dax subió un 0,05%, el CAC un 0,09%, el FTSE un 0,43% y el Ibex se dejó un 0,14%.
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