El mercado suele ser caprichoso y las más de las veces tarda en hacer lo que todo el mundo lleva tiempo esperando. Lo que está ocurriendo en Wall Street es una de las mejores pruebas que se pueden encontrar de ello. Europa corrigiendo con cierta virulencia y la mayor parte de los indicadores del mercado americano llamando a gritos a una corrección que ha hecho ya varios amagos pero no termina de producirse.
Y lo mejor es que aún puede quedarle algo de cuerda al mercado si la Fed se pone de nuevo las pilas ante los malos datos de empleo cosechados en los últimos tiempos. Y no quiero pensar el estallido que podría producirse si demócratas y republicanos fueran capaces de un pacto que aleje de una vez el secuestro presupuestario.
La segunda premisa no parece que se esté produciendo. De hacerlo sería una enorme sorpresa. Y la primera tampoco está tan clara. La Fed lleva su ritmo y lo único que puede alterar realmente es el tono de sus declaraciones, pero empieza a pasar como en Europa y a alguno de los sesudos miembros de la institución habría que pensar en amordazarlos junto a nuestro querido Djisselbloem..
Total, que el pasado viernes todo parecía encaminado a la archianunciada corrección, a pesar de que uno, viejo conocedor de las veleidades de los mercados, se curó en salud y dijo aquello de que «el lunes será decisivo». Pues miren por donde, se ha cumplido aquello de que los prudentes no suelen perder en Bolsa. Otra cosa es que ganen, pero perder no suelen hacerlo.
Pero tampoco es para tirar cohetes porque la situación en la que hemos quedado parece más un «quiero y no puedo» que el estallido al alza que nos hubiera disipado las dudas. Y con la temporada de resultados encima y la volatilidad que suele llevar aparejada en sus primeros días, casi que no hay posibilidad alguna de hacer un pronóstico.
Todo lo más, repetir aquello de «si los resultados gustan, irá hacia arriba y si no gustan es muy posible que aproveche para hacer la esperada corrección». Pero es tan obvio que más que un pronóstico parece una idiotez, porque eso se lo saben ustedes ya de memoria y yo no debería repetírselo.
Al cierre, el Dow Jones ganó un 0,33%, el S&P 500 un 0,63% y el Nasdaq Composite un 0,57%. Las diferencias se explican esta vez por el peso (negativo) de IBM y Johnson & Johnson en el Dow Jones.
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