Nada ha cambiado en Europa de forma sustantiva salvo la posibilidad de mayores plazos para la devolución de las ayudas de los rescates a Irlanda y Portugal y algunos comentarios de Merjel que, entre líneas, parecen sugerir un cierto «ablandamiento» de Frau Nein (que no es tal) ya que se permite hablar de impulsar el crecimiento.
En cambio, la actitud de los índices europeos es diametralmente opuesta a la de hace solo unos días. Suben y lo hacen con convicción. Y parecen decididos a salir de las profundidades en las que se habían sumido. ¿Todos? Bueno, todos no. El Ibex sigue a lo suyo, renqueante e incapaz de dar dos puñetazos encima de la mesa. Ayer dio el primero, pero debió romperse la mano, porque hoy se ha librado muy mucho de intentarlo siquiera.
Hay que hacer un inmediato matiz a este asunto y es que el selectivo español fue el que más subió ayer, así que es lógico que hoy suba menos. Y eso es aceptable. Lo que no es tan aceptable es que se pase buena parte de la jornada en rojo cuando sus colegas europeos volaban de nuevo.
Y es que una vez pasad la euforia, España sigue siendo España, la de los seis millones de parados, la de los políticos más incapaces de Europa (dejando aparte a los de Bruselas, claro), la de los fraudes y corruptelas por doquier, la de las cuentas amañadas de burda forma por el susodicho Montoro, la del presidente de Gobierno más cobarde.
Porque por una vez tengo que darle la razón a Rubalcaba, y miren que me gusta poco este hito. Tiene razón al decir que Rajoy venga a largar que si el BCE por aquí que si el BCE por allá, pero que luego se calla ante la señora Merkel. Como no pude hacer lo que yo y llamarle directamente cobarde, el cobarde Mariano, habló de «eurotemor». Mucho circunloquio, pero se le entendió.
Así estamos, con un ministro que «apaña» el déficir retrasando al devolución del IRPF y le pillan en cuestión de minutos y un presidente de Gobierno que rebosa valentía en los «brindis al sol» pero que no se ciñe en el pase a Frau Nein ni por casualidad. La ve más de lejos que Curro Romero al toro.
Y no dejemos pasar la ocasión de hablar de nuestro querido «De Güindous», que ha vendido optimismo patrio en los últimos días viendo ya luces al final del túnel y previendo crecimientos para dentro de casi nada. ¡¡Váyase al garete, señor ministro!! Si usted tuviera lo que hay que tener, se pondría manos a la obra para hacer crecer a nuestra economía y sin que Bruselas pueda decir ni una palabra.
Bastaría con apretar un poco las tuercas a algunos banqueros que yo me se y lo del crédito lo tendría resuelto. Pero mucho me temo que las cosas funcionan al revés y los que aprietan las tuercas son los banqueros. Y, claro, crédito a las empresas ni por casualidad. Y pueden decir las estadísticas lo que digan, que la banca sigue sin dar crédito. Ni siquiera a la demanda solvente.
Será por estos pequeños «detallitos» por lo que el Ibex no consigue chupar rueda del resto de Europa.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,78%, el CAC un 0,85%, el FTSE un 0,45% y el Ibex un 0,28%.
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