El oro como termómetro

15/04/2013

Miguel Larrañaga. El comportamiento del oro es un termómetro de la opinión de los inversores respecto de la evolución de la economía y de la Bolsa, pero en los últimos días se enfrenta a graves anomalías.

Algunos ya se han apresurado a anunciar que «ha estallado la burbuja del oro» y a tanto no llegaré, pero sí es cierto que desde el jueves pasado va en picado, arrasando niveles de teóricos soportes.

Todo comenzó la semana pasada, cuando se detectó que los «grandes» deshacían buena parte de sus inversiones en oro y en mineras relacionadas con el oro. Si venden los que no pierden nunca, es lógico pensar que algo va a pasar.

Eso ha debido pensar medio mundo, porque desde hace tres días las ventas presionan a la baja el precio del oro como nunca lo recuerdo. Y no es precisamente por lo que su carácter de termómetro nos podría hacer pensar. la gente no vende el oro porque tenga más confianza en la Bolsa o porque ya no es un valor refugio ante la bonanza de la economía. Nada de eso. Las ventas tiene mucho más que ver con el oro como negocio en sí mismo que con las perspectivas de ninguna otra cosa.

Lo que se cuenta por el mercado es que de repente alguien ha esparcido la especie de que los países europeos en problemas podrían vender oro de forma masiva para conseguir liquidez y un cierto reequilibrio económico. No hay absolutamente nada detrás de este rumor, pero no deja de ser cierto es que una salida plausible para según qué cosas.

Y recordemos que hace ya algunos años que se viene advirtiendo de que el oro negociado en contratos de futuros es muy, pero que muy superior, al oro físico existente, lo que nos lleva a la pregunta del millón ¿baja el precio del oro físico en  realidad o solo el del contrato de futuros de oro?

Desde luego, olviden por completo la posibilidad de que ese anillo de oro tan bonito que vieron en la joyería de la esquina vaya a bajar de precio ni un ápice por estas caídas, así que no hay correlación con lo que ocurre con el lingote. Y recuerden que de un tiempo a esta parte, en Estados Unidos hay quien se ha vuelto absolutamente loco con la compra de lingotes. Habrá que seguir de cerca esta cuestión del oro físico y el futuro porque prometen dar mucho de sí.

¿Y qué tiene esto que ver con la Bolsa? En realidad poco, pero en la práctica mucho. Este tipo de situaciones genera nervios y los nervios nunca han sido buenos aliados de los mercados de valores. En cambio, para la renta variable, el oro y su encarecimiento, en general el encarecimiento de todas las materias primas, es un problema, por lo que esta caída, cuando se calmen los ánimos debería venir bien al mercado de acciones.

Pero si además de la tensión con el oro nos encontramos con la decepción de un PIB chino en el primer trimestre bastante por debajo de lo esperado tenemos ingredientes más que de sobra para pensar que la sesión se ha saldado muy bien en realidad. En pura teoría debería haber sido bastante peor.

No obstante, cada vez tengo más la mosca detrás de la oreja con la posibilidad de una corrección fuerte y que la última salida al alza haya sido el coletazo típico de un mercado que se resiste todo lo que puede a caer. Y ya saben lo que recomiendo en estos casos: stops ceñidos y gestionados casi al día. Que si el mercado se voltea, no nos sorprenda.

Al cierre, el Dax perdió un 0,41%, el FTSE un 0,64%, el CAC un 0,50% y el Ibex un 0,33%.

 

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