En “El prestidigitador”, obra del siglo XV atribuida a El Bosco, se puede ver a un espectador que, distraído por un juego de prestidigitación de un charlatán, es víctima de su cómplice, quien raja la bolsa del dinero por la espalda y le roba, y a un niño que contempla divertido la situación. Esto sucede en las grandes ciudades de todo el mundo muchas veces cada día. La semana pasada el Museo del Louvre de París cerró por una huelga de vigilantes provocada por las agresiones de los carteristas. Y en el Metro de Londres han creado un dispositivo especial contra estos delincuentes, ya que las denuncias se han disparado un 18% este año. “Madrid no es una ciudad más problemática que Barcelona, Londres o París”, precisa Eduardo Gil, de CPP, una compañía que ofrece seguros para tarjetas de crédito, móviles, portátiles y contra fraudes. “El carterismo es un problema global, que afecta a cualquier ciudad donde haya víctimas potenciales, y la única diferencia es la legislación al respecto y las penas que llegan a recibir en cada lugar”, añade.
CPP ha presentado hoy en la madrileña Puerta del Sol la campaña Stop Carterismo, con un Mapa del Carterismo en Madrid, y la posibilidad de que las víctimas de estos delincuentes lancen videomensajes. La campaña, que cuenta con la colaboración de la Policía Nacional y de la Municipal, está basada en la idea de desenmascarar al carterista, en “conocer al enemigo como primer paso para no sufrir sus fechorías”.
La entidad ha elaborado una radiografía del carterista:
1.-Es un profesional del hurto: no roba para comer
2.-Trabaja en grupo y está perfectamente organizado
3.-Tiene una gran movilidad geográfica: actúa en diferentes zonas de Madrid y se va a otras ciudades, incluso del resto de Europa
4.-Conoce muy bien la legislación
5.-No suele emplear la violencia, para no cometer un delito sino una falta
6.-Procura no sustraer más de 400 euros, para que sea hurto y no robo
7.-Experto en el arte del camuflaje
8.-Su entorno ideal son las aglomeraciones
9.-Sus víctimas preferidas son los turistas y los ancianos, los más propensos a distraerse
10.-Es habitual y reincidente
11.-Puede ganar entre 20.000 euros y 60.000 euros anuales
12.-Revende DNI y tarjetas bancarias por 30 euros a bandas especializadas en fraudes
13.-Los móviles se revenden por entre 30 euros y 150 euros.
La investigación de CPP demuestra que solamente se denuncia una de cada dos sustracciones a manos de un carterista, lo que dificulta la lucha contra estos delincuentes. En Madrid, según la Policía, hay un millar de carteristas, que generan 1.000 denuncias por hurtos al mes en el Metro y unas 40.000 anuales en las Comisarías
Los delicuentes más frecuentes
El estudio de CPP dibuja 10 tipos de carteristas:
1.-Ratas de Metro. Es el más común y protagoniza la mitad de estos hurtos en Madrid. Suele ser un grupo de mujeres, que aprovecha la subida o bajada de viajeros de los vagones, o el final de una escalera mecánica, para provocar una leve aglomeración de personas. También operan en estaciones de autobuses o de tren aprovechando un descuido del equipaje o de las pertenencias del viajero. Las paradas de Metro del aeropuerto y los intercambiadores son especialmente peligrosos.
2.-Lanceros y chinaores. Frecuentes en el transporte público. Los lanceros utilizan pinzas para robar carteras y extraer monederos de los bolsos. Los chinaores rajan los forros de los bolsillos, las mochilas o los bolsos.
3.-Carpeteras callejeras. Suelen ser mujeres que se hacen pasar por miembros de una asociación de discapacitados o de niños pobres, con un impreso con aspecto oficial en una carpeta para generar credibilidad y para que la víctima se fije en él. Operan cerca de sucursales o de cajeros autmáticos. La víctima es rodeada y, en un momento de descuido, uno de los integrantes del grupo le sustrae la cartera y el móvil.
4.-Carpeteros de bar. Similar al anterior, operan en bares y establecimientos de hostelería y buscan, principalmente, móviles de alta gama depositados encima de las mesas.
5.-Claveteras. Operan en lugares turísticos. Ofrecen ramos de claveles y otras flores a cambio de la voluntad. Aprovechan para robar dinero a la víctima sin que ésta se percate.
6.-Falso turista. Persona con aspecto impecable y buena presencia. Actúa en la calle y en el transporte público. Va con un mapa y pregunta a la víctima por alguna dirección,. Mientras, un compinche le sustrae la cartera, el móvil, la cámara y otros objetos de valor.
7.-Descuideros. Actúan en centros comerciales, hoteles y establecimientos de hostelería como cafeterías y restaurantes. Utilizan gafas de sol, sombreros, gorras o pelucas para ocultar su rostro y no ser reconocidos por la Policía cuando revise las grabaciones de las cámaras de seguridad. Suelen llevarse maletas, maletines con ordenadores, cámaras fotográficas.
8.-Ronaldiños. Suelen ser de origen magrebí y merodean las zonas de ocio nocturno. Actúan en pareja, aprovechan situaciones de embriaguez de la víctima, a la que distraen al tratar de regatearla con una pelota de papel o una lata, a la que intentan robar la cartera o el móvil.
9.-El señor del gas. Este tipo de ladrón va en aumento y actúa en las casas. Se hace pasar por un trabajador de la empresa proveedora del suministro del gas, o de cualquier otro tipo de servicio, y con la excusa de una revisión urgente debido a una anomalía consigue entrar en la casa de su víctima y robar todo lo que encuentren de valor.
10.-Goteras. Son profesionales de la prostitución que echan somníferos a la bebida y aprovechan para sustraerle al cliente lo que lleve de valor.
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