Con la adjudicación del Banco Gallego al Sabadell, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) se quita un problema, tras fracasar en la venta de CatalunyaCaixa, demuestra que se puede vender sin tener que ofrecer un esquema de protección de activos (EPA), reduce la lista de entidades nacionalizadas (Bankia/BFA, NCG Banco, CatalunyaCaixa) y, sobre todo, obliga a los bancos interesados en crecer en el mercado español a mover ficha en el complicado tablero de la reestructuración del sistema financiero. El Sabadell logra uno de sus objetivos estratégicos: crecer con fuerza en Galicia, una de las zonas donde el grupo tiene menos presencia.
El Frob, analizadas las ofertas vinculantes presentadas en el proceso de desinversión del Banco Gallego (aunque no lo ha hecho público, son del grupo catalán, el portugués Banco Espírito Santo y del venezolano Banesco, que ya compró la participación de NCG Banco en el también gallego Banco Etcheverria), “ha valorado como más adecuada la del Banco Sabadell”.
En estos momentos, “se están negociando y ultimando por parte del Frob los términos del contrato que permita la adjudicación del Banco Gallego, siempre condicionada al cumplimiento de los requisitos legalmente previstos y a la obtención de las autorizaciones de las autoridades competentes nacionales e internacionales”.
El Frob considera que cumple el mandato de colocar el Banco Gallego, “respetando los objetivos y principios de la reestructuración y resolución de entidades de crédito, de minimizar los apoyos públicos y garantizar la estabilidad del sistema y la viabilidad de la entidad”.
El Sabadell, que absorberá el Banco Gallego aunque, como hace siempre con sus adquisiciones, mantendrá la marca, da un salto de gigante en Galicia, una de las áreas de España donde el grupo tiene menor presencia y donde su principal competidor, el Popular, posee una excelente posición gracias al Pastor.
Tras no pujar definitivamente por CatalunyaCaixa (lo hicieron el Popular y el Santander, pero no por las cantidades que esperaba el Frob, que declaró desierta la subasta), el Sabadell retoma las compras tras la operación de Caixa Penedés en Cataluña y Aragón con BMN. Y obliga a las entidades que quieren crecer en España (CaixaBank, Popular, KutxaBank, Ibercaja, entre otras) a mostrar sus cartas. La integración del Banco Gallego en el Sabadell hace más interesante Galicia como mercado y supone un estímulo para pujar por NCG Banco, entidad nacionalizada pero gestionada por un equipo encabezado por José María Castellano y César González-Bueno, que siguen empeñados en captar inversores privados nacionales y extranjeros.
Pocos activos, pero una puerta de entrada
El Banco Gallego apenas aporta dimensión al Sabadell: 5.000 millones de euros en activos cuando el grupo cuenta con 166.000 millones. Pero amplía la brecha con el Popular a 10.000 millones. Y sobre todo le proporciona una magnífica puerta de entrada en Galicia, a un coste asumible (aunque depende de la negociación abierta con el Frob) y una integración no excesivamente complicada.
El Sabadell apenas cuenta con 28 sucursales en Galicia, por lo que el Banco Gallego le aporta red. Es significativo que, en un momento en que prácticamente todos los bancos están cerrando oficinas, el Sabadell tenga un plan en marcha para la apertura de sucursales en Galicia, que ahora se tendrá que adaptar a la integración del Gallego. El grupo catalán ya intentó comprar oficinas a NCG Banco, y trató de adquirir el Banco Gallego cuando estaba controlado por la entidad fruto de la fusión de Caixanova y de Caixa Galicia.
El Sabadell quería abrir 20 sucursales más en Galicia, zona que antes dependía de la Territorial de Madrid y que ahora ha pasado a la del Noroeste, junto a Asturias (donde el grupo cuenta con el Herrero), León y Cantabria.
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