Las cooperativas de crédito exigen la vuelta a la “banca aburrida”

18/04/2013

Miguel Ángel Valero. El presidente de la Unacc, Carlos Martínez, critica el tsunami regulatorio, a base de reales decretos, que sufre el sector financiero

La asamblea general de la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc) se ha convertido en un acto de afirmación del modelo de hacer banca de estas entidades, fundamentalmente cajas rurales pero también laborales y profesionales. El presidente de la Unacc, Carlos Martínez, esta crisis va a marcar un antes y un después en el sistema financiero español. Pero resalta que ahora, y en el futuro, la banca cooperativa “tiene mucho que decir”.

Porque sabemos hacer banca, banca de calidad, la banca con mayúsculas. Esa banca tranquila y aburrida que, durante la crisis todo el mundo echó de menos y por la que ahora abogan todas las voces”, argumenta el presidente de la Unacc. “Dar crédito y captar depósitos debe ser la esencia de cualquier entidad de crédito, y siempre ha sido nuestra filosofía de negocio”, insiste.

Ahora que todos han comenzado a competir en este sector con más fuerza. tenemos que reaccionar. Nuestro sector debe estar a la cabeza, sabiendo hacer valer el  conocimiento que posee del cliente y de la región en la que opera”, subraya Carlos Martínez.

El presidente de la Unacc define tres retos estratégicos para las cooperativas de crédito:

1.-la transparencia. “El buen gobierno corporativo debe ser nuestro sello de identidad”, considera Carlos Martínez, que hace referencia al Real Decreto 256/2013, de 12 de abril, por el que se incorporan a la normativa de las entidades de crédito los criterios de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). “Ahora resulta imperioso establecer y dar a conocer un sólido modelo de gobernanza de las cooperativas de crédito, que se rija por la profesionalidad, la transparencia, la eficacia y la defensa de nuestros socios”, insiste, reconociendo de manera implícita que es una de las asignaturas pendientes de la banca cooperativa.

2.-la eficiencia. Las cooperativas de crédito deben seguir mejorando las ratios operativas y la eficiencia, su gran talón de Aquiles. “Aunque sea difícil, porque nuestras oficinas están ubicadas en zonas poco pobladas, debemos establecer estrategias y desarrollar nuevas iniciativas que nos hagan más competitivos”, reclama.

3.-la marca: “Es necesario seguir trabajando en ahondar aún más en la estabilidad de nuestro capital y anticipar cuantos pasos sean necesarios en aras a demostrar que la marca de las cooperativas de crédito es una garantía de calidad y confianza del cliente. Se lo debemos no sólo a los más de 2,5 millones de socios que cada día creen en nosotros, sino a nuestras propias entidades, algunas de ellas con más de un siglo de buen hacer a sus espaldas”.

 

Etapa muy dura

El presidente de la Unacc cree que la etapa que están viviendo las cooperativas de crédito y todo el sector financiero es muy dura, porque “se ha visto sometido a un verdadero tsunami regulatorio, con cambios normativos realizados, la mayoría de las veces, mediante la fórmula de Real Decreto-ley, lo que da idea de la necesidad de legislar en un entorno de urgencia”. Además, el sector financiero ha hecho un esfuerzo en provisiones “sin precedentes en la historia”.

Carlos Martínez recuerda que parte del sector financiero ha estado en jaque: “¿Quién iba a decir hace unos años que nuestro país se vería obligado a pedir asistencia financiera externa en junio por un volumen de hasta 100.000 millones de euros, para salvar a algunas entidades de crédito?”. “Los hechos se han precipitado a tal ritmo, que hemos sido espectadores de la recapitalización de las entidades con problemas, la creación de la Sareb, la sociedad encargada de la gestión de activos inmobiliarios con problemas de las entidades que han recibido dinero público, la transferencia de los activos y créditos dañados procedentes de las entidades nacionalizadas y que han recibido ayudas públicas, la unificación de los Fondos de Garantías de Depósitos, que han debido realizar derramas para arbitrar soluciones al problema que generó la comercialización de las preferentes y el establecimiento de mecanismos de reestructuración y resolución de entidades de crédito, un hecho novedoso y adelantado en Europa”, señala.

En este contexto, las cooperativas de crédito están inmersas en una nueva etapa del proceso de concentración, que está dibujando un nuevo mapa”. Desde 2008, el número de entidades ha pasado de 81 a 40. Este año se ha producido la fusión de las rurales de Burgos, Segovia, Fuentepelayo y Castelldans en Caja Viva; la absorción de la de Castellón por Cajamar, y la creación de Cajas Rurales Unidas, que agrupa a 9 del Grupo Cooperativo Cajamar y a 17 de Cajas Rurales del Mediterráneo, más dos que se han unido después (la de Vila.real y la de Sant Vicent Ferrer de la Vall d’Uixó).

Curiosamente, el presidente de la Unacc no hizo referencia alguna a la salida de la Rural de Extremadura del Grupo Ibérico, en el que siguen la sevillana del Sur y la Rural de Córdoba.

 

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