Ya les he comentado algunas veces mi parecer de que Europa, la Unión Europea, es especialista en decepcionar al más optimista o de cercenar cualquier esperanza, pero lo cierto es que desde el otro lado del Atlántico se han empeñado en tirar del carro y no quieren parar.
Hoy era natural una subida en Europa, pero lo cierto es que el mercado pasó toda la mañana remoloneando a la espera de que se conociera el dato de empleo americano, el oficial. Y como fue bueno, tan bueno como para mantener el optimismo pero no tanto como para alejar a la Fed de las políticas de estímulo, pues los mercados se decidieron a subir. Y a fe que lo hicieron.
Pero en este caso lo que más destaca es que el que se ha puesto a la cabeza tirando como un loco ha sido el mismísimo Dax. Desde ayer está eufórico el índice alemán y eso puede ser muy bueno para el conjunto de los mercados europeos, que nunca tienen la misma alegría cuando el Dax hace de lastre.
En cualquier caso, conviene no disparar la euforia. Ya saben que en estos casos siempre me muestro partidario de seguir el mercado a través del FTSE, que suele ser el más ponderado y menos «viciado» por las decisiones políticas de todos los índices europeos. y se da la circunstancia de que ha acompañado al Dax y al CAC a la hora de marcar nuevos máximos relativos, pero no a la hora de mantenerlos al cierre. Es el índice a seguir.
Por lo que se refiere al Ibex patrio, aún tiene un trecho para conseguir máximos relativos. Vuelve a ser el índice más rezagado entre los grandes y no es porque haya subido menos que los demás, sino porque cayó bastante más y ahora tiene más espacio que recuperar.
Al cierre, el Dax subió un 2,02%, el CAC un 1,40%, el FTSE un 0,94% y el Ibex un 1,65%.
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