Todo el mundo está pendiente de China y los datos que va ofreciendo su economía van siendo contradictorios. Tan pronto parece que lo peor ya ha pasado como tiene toda la pinta de que su crecimiento va a seguir comportándose a la baja y cada vez más a la baja. Y dado cómo están el resto, eso pesa y mucho en las Bolsas.
Pero si a eso le unimos que el viernes tocó euforia, los mercados europeos estaban bastante necesitados de hacer un alto en el camino y respirar hondo para tomar fuerzas. Tratan de seguir a Wall Street pero las condiciones a uno y otro lado del Atlántico son tan diametralmente opuestas que es un esfuerzo titánico para los europeos, que se quedan sin fuelle cada dos por tres.
Por eso, aprovecharon que en Londres era fiesta para sestear. Desde la capital británica se canaliza casi la mitad de las órdenes que se ejecutan en los mercados europeos y, por tanto, el día era muy propicio para estarse más o menos quieto. Ni tan siquiera aprovecharon para subir el hecho de que los PMI de servicios de la Eurozona fueron mejores de lo previsto, aunque aquí debo hacer un «aparte» para hablar de España y decirle unas cositas a nuestro Mariano porque el español ha sido una miseria.
Mira, Mariano. Todos nuestros vecinos se defienden más o menos, pero cada nuevo dato de medición de actividad económica de España es peor que el anterior. Por mucho que baje el paro registrado, que es una gran noticia, si no conseguimos un adelgazamiento del sector público por la vía rápida nos vamos a ir a garete de nuevo.
Y no hablo de funcionarios, Sanidad o de Educación. Hablo de politiquillos de medio pelo, hablo de asesores analfabetos, hablo de enchufados cuyo único mérito es la militancia en determinado partido, hablo de diputaciones provinciales, hablo de mamandurrias por donde se nos escapa el dinero entre los dedos, incluido su sobresueldo, cobarde Mariano. Es inmoral que usted cobre la dieta como parlamentario madrileño cuando jamás paga una comida o un taxi. ¿Va viendo a lo que me refiero? Pues eso. Póngase de una puñetera vez manos a la obra que ahí hay una pasta que recortar y no detrae ni una centésima de la actividad económica. Es más, posiblemente la añada porque agilizará el funcionamiento del paquidermo que nos gobierna.
Y ahora a lo que íbamos. Que tocó recortar moderadamente y el Ibex fue el que más recortó, como casi siempre. A la hora de subir, el selectivo español sube como todos e incluso más, pero a la hora de recortar, siempre recorta el doble. Y es por cosas como las que te he contado, querido y cobardísimo Mariano, el de la pantalla de plasma.
Al cierre, el Dax bajó un 0,13%, el CAC un 0,15% y el Ibex un 0,48%. ¿Ven a lo que me refiero?
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