El Quijote de Quevedo por Genoveva Casanova

08/05/2013

Carmen Duerto. Menos mal que Genoveva Casanova, antes de afirmar que el Quijote lo escribió Quevedo, ya tenía la doble nacionalidad

Genoveva Casanova

Genoveva Casanova

De no ser así, le podría haber pasado como a la dominicana residente en España que se la acaban de denegar, entre otras cosas, por  no saber quién escribió el Quijote.

El candelabro de Sofía Mazagatos, la premio nobel Sara Mago de Esperanza Aguirre, las peras y manzanas de Ana Botella o incluso el “¿que se sientan orgullosos por ser gays? ¿Que se suban a una carroza y salgan en manifestación? Si esas personas que quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, pero que a eso no lo llamen matrimonio porque no lo es” –Reina Sofía de España- Han sido meteduras de pata memorables que les serán recordadas para siempre.

A todas ellas se acaba de unir Genoveva Casanova, ella, en un nanosegundo ha rescrito la literatura del siglo de oro español y uno de los cuadros más famosos de Goya.

La directora de Proyectos y Relaciones Institucionales de la Fundación de Alba, Genoveva Casanova, recibía un premio a la Excelencia de la peña periodística Primera Plana por su trabajo en la exposición el Legado de Alba, unas 140 piezas que han estado expuestas cuatro meses en el Ayuntamiento de Madrid. Hasta aquí todo “normal” hasta que le tocó recogerlo y leer unas palabras de agradecimiento.

Se levantó pausadamente de la primera fila en la que se encontraba, con Cayetano Martínez de Irujo a su derecha y el académico Luis María Anson. En sus manos llevaba unos folios que posó en el atril y que ella misma había redactado y documentado. Hablaba de cultura y cultura y de pronto, el primer impacto “La cultura es la base primordial de una sociedad. En ella se recogen todos los elementos testigos de nuestra historia y de nuestra identidad. No podemos saber quiénes somos si no conocemos y entendemos quién fue Goya y por qué pintó lienzos tales como Los Fusilamientos del 2 y 3 de mayo” Si bien es cierto que Goya tiene un cuadro que se llama “El dos de mayo de 1808. La carga de los  mamelucos” el de los fusilamientos es mundialmente famoso por su nombre “Los fusilamientos del tres de mayo”. No hay más fusilamientos de Goya que los del tres de mayo. Genoveva en su atril, siguió leyendo impasible como si nada, para soltar el siguiente; No podemos comprender el siglo XVII sin obras como El Quijote de  Quevedo…..”. Ni una mueca tipo “perdón, quería decir Cervantes” Un enrojecimiento, un titubeo, un glup tierra trágame. Nada. Acabó su discurso y se sentó.

Es rubia, fotógrafa y escritora pero eso no le impide equivocarse por los nervios “estaba muy nerviosa y me equivoqué. Leí mal y no me di cuenta”. Y eso que en la Fundación de Alba, para la que ella trabaja, guardan una primera edición del Quijote pero de Cervantes y que la XIII Duquesa de Alba tuvo mucha relación afectiva con Goya. En fin, que argumentos sobran para reconocer que fue un momento tonto, un despiste, unos nervios mal controlados como si fuera la primera vez en su vida que hablaba….Claro que, al primer periodista que se acercó a ella sorprendido con los errores, Genoveva le contestó “pero los fusilamientos no fueron el dos mayo?”Sí bonita fueron el dos y posiblemente hubo fusilamientos todos los días de mayo pero el cuadro de Goya ha pasado a la historia como “El tres de mayo”.

Menos mal que Cayetano no se separó ni un momento y durante la cena hablaban bajito entre ellos y él la besaba en la mejilla cariñoso.

Después del bochorno, le tocaba el turno de recoger su premio “Personaje Jaguar del Año” A Ana Rosa Quintana que estuvo sembrada; “No puedo superar el discurso de Genoveva…” y Tamara Falcó, otra de las premiadas, consideró que lo mejor era dar las gracias y punto porque en boca cerrada no entran moscas.

Lo siguiente de los Alba será la subasta el próximo 23 de mayo en París de un conjunto de muebles art déco de Rateau, que incluye un cuarto de baño del palacio de Liria.

Genoveva ha optado por no hablar más de este asunto, con la intención de que nos olvidemos y así pase antes el mal trago. Quizás, si se hubiera reído de ello, si se hubiera prestado a posar con un Quijote y restarle importancia en vez de callar, así, sí que pasará al anecdotario el Quijote de Quevedo según Genoveva y sus nervios traicioneros.

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