La inflación china vuelve a dar síntomas de un repunte, sube más de lo que preveían los analistas y eso ha puesto a Europa entre la espada y la pared. Surgen las dudas, los dedos se vuelven huéspedes y el que más y el que menos comienza a desconfiar de que las alzas vayan a tener mucha más continuidad. Y, claro está, vende.
En la descripción del fenómeno no hay diferencias porque se produce en todos los mercados igual, pero en lo que sí hay diferencias es en el resultado de esas dudas. Mientras al Dax y al FTSE las dudas les llevan a subir poco, el Ibex le llevan a bajar un poco y al CAC a bajar un mucho.
Esa es la medida de las fuerzas de cada mercado en este momento. El Ibex parece haber pasado el testigo al CAC en lo que a volatilidad se refiere y es ahora el índice francés el que protagoniza las mayores subidas y las combina con las mayores bajadas.
Es un fenómeno dentro de lo normal, ya que que todas las miradas siguen centradas en la evolución de las variables macroeconómicas en el país vecino, malas de solemnidad desde hace ya varios meses. Son muchos los que apuestan porque la suavización de las políticas de ajuste, si finalmente se traducen en realidades palpables, tendrán más que ver con Francia o Italia que con dar una salida airosa a España.
Y es que mientras era Italia la que estaba en la cuerda floja junto a España, la Unión Europea podía permitirse algún farol en la partida de poker y Frau Nein podía insistir en las políticas de austeridad. Pero con Italia y España tocadas del ala y con Francia en camino de integrarse en ese selecto club de los que son objeto de escrutinio diario, las cosas cambian.
Ya lo creo que cambian. Francia, aun mandada por personajes como Sarkozy o Hollande, es mucha Francia, y su peso en la UE es definitivo. Esa y no otra es la causa del repentino cambio de dirección en la UE y del amago de Frau Nein de que estaría dispuesta a aflojar un poco, pero poco.
Por eso, al menor contratiempo en cualquier lugar del mundo, el termómetro es el CAC francés. Y lo que dice hoy es que hay preocupación real por la inflación china. No en vano, los estímulos del banco central de ese país podrían resentirse si en verdad hubiera una amenaza inflacionaria en ciernes. O no, que estos tipos recién llegados a la economía de mercado han convivido con inflaciones mucho más elevados sin que realmente pasara nada. Vaya usted a saber.
Total, que entre unas cosas y otras, las cosas se han puesto «menos claras» de lo que lo estaban ayer. Por mucho que el Dax haya marcado otro máximo histórico, y van tres seguidos. La esperanza se mantiene en el hecho de que los dos que mandan se hayan resentido menos que el resto, pero las cosas pintan hoy un poco peor que ayer.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,16%, el FTSE un 0,14%, el CAC un 0,70% y el Ibex un 0,28%.
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