Al selectivo español, salta a la vista, le ha cogido el gustillo a hacer las cosas por libre. Ayer bajó mucho menos que los demás, que vivieron una jornada de esas que denomino «de sangre», y hoy ha visto como subían en el resto del Viejo Continente y el Ibex terminaba en negativo, por poco pero en rojo.
Y eso que hasta mediada la sesión nos las prometíamos muy felices. El Ibex iba al mismo paso que el resto de mercados, pero a eso de la una de la tarde, los mercados entraron en un retroceso del que todos se recuperaron con prontitud menos el Ibex, que siguió cayendo en barrena hasta cotas negativas.
Tengo la impresión de que al final a la Bolsa española ha terminado pasándole factura el PIB. Mejor que el del trimestre anterior, pero malo de solemnidad. Y aunque al principio pareció creer en eso de la mejora del consumo interno, la realidad ha terminado por imponerse.
¿Cual es la realidad? Miren, pues es muy sencillo. Cuando se habla en términos de porcentaje, las mentiras matemáticas son muy evidentes. No porque las matemáticas no sean una ciencia exacta, sino por el uso y abuso que los que mandan hacen de los términos.
Decir eso de que el 0,5% de decrecimiento es mucho mejor que el 0,8% del trimestre anterior, con todos los respetos, es faltar a la verdad. En el sentido positivo lo entiende todo el mundo mucho mejor porque lo padecen con los precios. Suben un 1% anual, pero al cabo de diez años no han subido precisamente un 1%, sino mucho más.
Evidentemente, a todos se les olvida hablar del término «acumulado». Pues a la baja funciona exactamente igual. Baja mucho más de lo que nos dicen, pero así tienen una base para decir lo que les conviene ocultando hábilmente la realidad, esa que sí reflejan adecuadamente las listas del paro. De ahí que se permitan decir que «los indicadores mejoran pero no lo suficiente para crear empleo».
Pues eso, el PIB ha bajado un 0,5% acumulado trimestral entre enero y marzo y eso es una tragedia, lo pongan como lo pongan y lo expliquen como lo expliquen. Más que nada, porque en el resto del mundo, la recesión pasó hace ya un rato y aquí debemos ser los más torpes del universo. No debemos; lo somos. Esa es la «pequeña diferencia».
Al cierre, las diferencias dejaban claro dónde está cada uno. El Dax subió un 0,76%, el CAC un 0,56%, el FTSE un 0,45% y el Ibex se dejó un 0,10%. Ojo, que nada de esto supone que hayan ido los demás a ningún lugar. Siguen entre dos aguas y sin definirse. Es más, son más bajistas que alcistas.
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