De esos amores propios

02/06/2013

Susana Ramírez.

Los niños y niñas de hoy juegan a ser los hombres y mujeres del mañana. Veo como niñas de apenas 10 años de edad juegan a ser mujeres adultas. Piensan en el amor como medio de vida, se miran al espejo y se pintan los labios y se hacen rayas negras en los ojos infinitas. Los niños, algunos, suelen ser mas rebeldes, pero otros juegan a ser hombres dentro de cuerpos diminutos. Ya quieren afeitarse la barba que no tienen, hacer las mismas cosas que hace su padre o los amigos mayores del colegio. Son niños que no piensan en levantar inocentemente la falda a una niña, sino que pretenden sin aviso alguno meterse bajo esa falda para vivir en ella.

Los niños de antes, los de hace años, eran niños inocentes que poco sabían de la vida. Que cambiaban cromos en los recreos y que se enamoraban de las niñas y nunca lo decían, porque con solo mirar a la niña de clase que le gustaba se ponían colorados. Ahora todo es diferente, los niños son más brutos, juegan a ser más chulos, más hombres adultos incluso que sus propios padres.

Lo malo no es esto, lo malo es que niños que juegan a ser adultos se crucen con niñas que juegan a ser mujeres, y a su corta edad experimenten un tipo de relación que les termina haciendo perder el norte, e incluso la identidad. La niña queda enamorada (o eso cree ella) solo piensa en frases de amor y en estar cerca de ese niño que cree, es el niño-hombre de su vida. Y el niño solo piensa en la niña que ve como una mujer adulta, piensa en que le pertenece y se siente aún más hombre.

Los niños no deberían de crecer tan pronto. Los 10 años de edad e incluso los 14 años, son para vivirlos como tal, son para crecer jugando, no para crecer enamorándote. Para el amor siempre hay tiempo, a veces no se es maduro del todo para enamorarse, a uno no le tienen que romper el corazón tan pronto. La decepción del amor no debe de llegar a tan temprana edad, porque luego queda dentro de nosotros una decepción constante, y todo se magnifica,  y las relaciones de un futuro se verán dañadas por estos resquicios que dejan esos amores que nos enamoran y nos rompen por dentro tan rápido y sin avisar.

No quiero decir que un niño o una niña no deba de enamorarse, lo que quiero decir es que alguien de tan corta edad tienen que aprender a quererse  y valorarse a si mismo para poder querer a los demás. Si te quieres mucho siempre te sobrará un poco de amor para quererte. Pero sobre todo hay que tener mucho amor propio. Si cuando somos niños nos enseñasen a tener amor propio y no perderlo nunca, aprenderíamos a amar de otra manera mas sana y mejor. Y no quiero decir que el amor no tenga que llegar cuando uno es niño, sino que no debe de llegar cuando uno aún no sabe ni quien es, ni lo que quiere.

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