El programa de compra de deuda soberana por parte del BCE fue aprobado en el pasado mes de septiembre por los países de la UE y, naturalmente, Alemania estaba entre los firmantes del acuerdo.
Era un programa defensivo por el que el BCE tendría la potestad de responder a los ataques especulativos de los mercados. Su «cortina de humo» es la defensa del euro, porque los ataques contra un país concreto de la Eurozona buscan debilitar la moneda e incluso hacerla desaparecer, aunque para muchos es considerado un «salvavidas» para la deuda periférica.
De hecho, no fue necesario ni siquiera aprobarlo para que la presión sobre las deudas de España e Italia amainara. Solo con anunciarlo fue suficiente, aunque su aprobación consolidó el fin de los ataques y la vuelta a una relativa normalidad en el mercado de deuda.
Pero hoy, nueve meses después, el programa OMT, que así se llama, es poco menos que un brindis al sol. El Tribunal Constitucional alemán debate si aprobarlo o no. Estudia si vulnera el sacrosanto principio de control parlamentario de los dineros públicos. ¡¡Nueve meses después!!
Pero esto no para aquí. Hoy y mañana, vista pública. En la de hoy, el Bundesbank se ha despachado a gusto. No ha sido ninguna sorpresa, pues ya se conocía de antemano el informe que el propio Bundesbank remitió al Tribunal recomendando la prohibición del programa. Pero añade tensión.
Dirán ustedes que pasado mañana terminará la tensión, pero temo mucho que se equivocan. El veredicto, la sentencia, no estará previsiblemente antes de las elecciones alemanas de otoño, lo que nos lleva directamente a que tenemos un programa que no se puede ejecutar y que ya ha pasado un año y seguimos igual.
Esta es la Europa que odio, la Europa de la que se ríen hasta desternillarse los especuladores. Es más, hago un llamamiento desde aquí y ahora. Por favor, señores especuladores, arremetan ustedes contra la deuda del país que más les apetezca, pongan a Europa contra las cuerdas, que es lo que se merece.
Y conste que no se lo merece por la salvaguarda a ultranza de la legalidad, sino por la dilación absurda de cualquier proceso. Ya fue dilatado el proceso de toma de decisiones y va a ser dilatado el de revisión de su legalidad, así que pongan ustedes a nuestros gobernantes contra la cuerdas, porque es la única forma de que hagan algo de una puñetera vez.
No entraré a valorar si la OMT es razonable o no, legal o no, buena o mala. Lo que razono es que es un acuerdo tomado hace nueve meses y que no es más que papel mojado y perder tiempo es algo que Europa no se puede permitir.
Pues en esta Europa, la lógica se impuso en el día de hoy. Escuchar al jefe del Bundesbank arremeter contra el BCE como lo hizo ha puesto los pelos como escarpias a más de uno. Alemania no quiere más Europa, eso es cada vez más evidente, pero los europeos deberíamos empezar a dar la razón a George Soros y a pedir a Alemania que salga del euro si no está dispuesta a otra cosa que no sea meter el bastón entre los radios de la rueda.
En estas condiciones, se cumplió el guión y quien más y quien menos salió espantado del mercado. La liquidez es un valor en alza a día de hoy. Al cierre, el Dax cayó un 1,03%, el CAC un 1,39%, el FTSE un 0,94% y el Ibex un 1,68%. Parece bastante, pero hay que darse con un canto en los dientes porque a dos horas para el cierre las caídas eran muy superiores.
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