La guerra comercial abierta entre la UE y China se traslada al acero

12/06/2013

T. Juanes. La crisis afecta ya a dos sectores europeos -vino y acero-, pero podría trasladarse  a automóvil y aceite de oliva

Las relaciones comerciales entre la Unión Europea y China, casi siempre con conflictos ya sea por los aranceles o por las acusaciones al gigante asiático de mantener artificialmente bajo el yuan -su moneda-, atraviesan ahora un periodo más conflictivo, que preocupa a diversos sectores industriales europeos. El detonante de esta crisis fue la decisión de Bruselas de gravar la importación de paneles solares chinos. A continuación, Pekín reaccionó con amenazas de nuevas tasas al vino europeo, mientras que la última «batalla» se centra en el sector del acero.

Con este panorama, la Unión Europea se prepara para un nuevo contraataque, denunciando los aranceles chinos contra el acero inoxidable, que afectan básicamente a los tubos de ese material. La Comisión Europea presentará una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), con la que China ha mantenido diversos contenciosas a lo largo de su ya largo proceso de industrialización. La base de la denuncia es la fijación de unos impuestos aduaneros muy elevados para este producto siderúrgico. Entre las empresas afectadas por la política de Pekín está la española Tubacex.
En medios empresariales se estima que Bruselas ha jugado demasiado fuerte contra China, con la oposición de Alemania en el tema de los paneles ,y ahora va a vivir las consecuencias. El país asiático está utilizando las mismas armas que usan los europeos, con la apertura de una investigación contra el eventual dumping y los subsidios a las importaciones de vino procedentes de la Unión Europea. Y con el ministro de Comercio afirmando que es a petición de los productores locales de vino.
La prensa francesa ha empezado a reflejar la preocupación de poderoso sector vitivinícola, si el proceso sigue adelante, en el que España también se vería afectada. Es el tercer vendedor del mundo de vino a China, país que ocupa el séptimo puesto de sus clientes exteriores. Las consecuencias se agravarían si las «investigaciones» se amplían al aceite de oliva.
Con todo, las negociaciones se desarrollan para tratar de evitar un enfrentamiento más generalizado en unas relaciones comerciales que son muy potentes: las exportaciones de la UE a China se elevaron a más de 214.000 millones de dólares el año pasado y las importaciones a 334.000 millones. Pero los bajos precios de los paneles solares chinos -que han hundido a empresas como la española Isofotón- han creado un problema de difícil solución que se deberá alcanzar antes de agosto.
Mientras, la Federación Alemana de la Industria (BDI), país que se opuso al arancel a los paneles, estima que están en riesgo un millón de puestos de trabajo sólo allí, ya que podría verse afectada también la industria del acero y del automóvil. Sin embargo, la Comisión Europea señala se pretende salvar 25.000 puestos de trabajo en Europa relacionados con el sector de la energía solar y que Estados Unidos ha implantado medidas similares de protección a su industria.

 

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