Los que llevábamos tiempo esperando la corrección temíamos precisamente esto. Cuanto más tiempo se prolongara una subida sustentada casi en exclusiva por la liquidez, más fuerte sería la caída. la ventaja, sin embargo es que era previsible y que el «Día D» estaba marcado en todos los calendarios, así que nadie puede decir que le han cogido por sorpresa.
Veníamos avisando que en Europa sólo se veía algo de fuerza en el Dax alemán. No en vano es el único que ha marcado nuevos máximos históricos en este tramo alcista. El resto han tratado de seguir la estela con más o menos fortuna y en ese empeño el FTSE casi ha tocado con los dedos ese máximos histórico del año 2000, pero no tuvo fuerzas para rematar la faena tampoco.
Ya he comentado muchas veces que el mercado estaba absolutamente dopado, pero me hago una pregunta más ingenua ahora. ¿Ha dejado de estarlo? Radicalmente no. La droga que por la vía de la liquidez suministra la Fed va a seguir administrándose durante meses, aunque cada vez en dosis menores.
Por eso algunos amigos me han preguntado esta mañana si la situación es anormal y la verdad es que me ha dado que pensar. Anormal sí es el golpazo, pero si lo piensas bien, tiene su lógica. Los grandes, que han hecho unas plusvalías enormes con dinero que ahora tendrán que pensar en devolver, deshacen sus posiciones en máximos y provocan un pánico escénico en el que se mueven como pez en el agua.
¿Dejarán de vender a corto plazo? Posiblemente ya han vendido lo que más les urgía y ahora aguardarán tranquilamente a que los pequeños se «coman» las pérdidas provocadas por el desplome. Asistirán al espectáculo como si no fuera con ellos y, no lo duden, volverán a comprar cuando lo crean conveniente.
Porque no duden que si para algo ha servido esta crisis es para demostrar que en pocos sitios pueden los bancos hacer dinero incluso cuando arrecia la crisis. No hay casi nada que financiar, entre otras cosas porque no quieren ellos, y mover el dinero en el mercado es una opción mejor que la deuda pública, aunque también en este mercado han hecho su agosto.
Eso sí, es más que posible que todo sea más cortoplacista y que a una recuperación fulgurante le siga otra buena caída. Con menos liquidez, las realizaciones de beneficios serán cada vez más próximas.
Porque, además, hay que tener en cuenta que Europa está en un momento en el que realmente se la está jugando. Cualquier mínimo desliz en Alemania puede poner a toda la Eurozona en una situación muy peligrosa. El crecimiento se ralentiza y la recuperación del Sur no termina de llegar, con lo que la vuelta atrás todavía es posible y, además, tendría efectos devastadores.
Con estas premisas, en realidad sabe a poco lo ocurrido esta semana. La verdad es que no tenía mucha lógica que algunos mercados estuvieran en zonas de máximos. Y cuando el mercado se da cuenta de esas cosas, suele resolverlas por la vía rápida. Ya ven cómo de rápida.
Al cierre, el Dax perdió un 1,76%, el FTSE un 0,70%, el CAC un 1,11% y el Ibex un 1,56%. Ya ven las pocas fuerzas que han mostrado todos, pero especialmente el Dax. Y, recuerden, China sigue al fondo con sus problemas.
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