El sentimiento más extendido es el que recoge casi la literalidad de las palabras de Bernanke y estima que a finales de año los estímulos a la economía empezarán amenguar.
Pero han comenzado a oirse (y leerse) voces que subrayan que Bernanke dijo además aquello de «si todo va se acuerdo a lo establecido», lo que viene a suponer una mejora clara de la tasa de paro y el mantenimiento de la senda de crecimiento económico.
Una de las voces más escuchadas en el mercado es el columnista del Wall Street Journal John Hilsenrath y ha salido rápidamente a sumarse a las tesis de Bill Gross, uno de los gestores de fondos más influyentes en el mercado.
«Han malentendido las palabras de Bernanke» dice Hilsenrath. «Han malinterpretado el movimiento de la Fed«, dijo Gross ayer. Ambos sostienen que Bernanke no ha cerrado ninguna fecha y que «si todo marcha según lo previsto» significa que la economía americana habrá conseguido una sustancial mejoría, por lo que la paulatina retirada de los estímulos debe evaluarse en otros términos.
Me temo que nos vamos a hinchar a escuchar cada día a alguien influyente contar esto de las malas interpretaciones. Y lo peor es que llegará un día en el que el mercado se girará de nuevo al alza y alguien dirá aquello de «el mercado hace caso a fulano», simplemente porque era el elegido para hablar ese día.
Cierto es que los yankees tienden, quizás en exceso, a mirar solo su propio ombligo, pero esta vez no solo es la Fed, que sí lo es. Es China, es el presupuesto secuestrado, es el techo de deuda y es la incapacidad de demócratas y republicanos de atajar estas dos últimas cuestiones que, antes o después, van a terminar por pasar factura.
Posiblemente a estas cosas se refirió hoy el jefe de la Fed de San Luis, James Bullard, quien votó en contra de la decisión colegiada en el FOMC. La Reserva Federal debería haber esperado más y no en términos de tiempo, sino en términos de que los indicadores presentaran resultados más sólidos y fiables, ha venido a decir Bullard, para quien se ha obrado con precipitación. No discute que haya que retirar los estímulos, pero insiste en que hay abiertas demasiadas incógnitas que hacen que el momento actual sea especialmente inoportuno para ello.
De todo ello parece concluirse que Bernanke no ha hecho un gran esfuerzo de comunicación, que no ha sabido transmitir a los mercados el mensaje adecuado y que incluso, a juzgar por las interpretaciones, ha podido transmitir el mensaje equivocado. Tampoco es que la comunicación haya sido su fuerte precisamente, pero ahora que está amortizado no parece haber puesto demasiado empeño.
Lo notable es que en esas circunstancias los índices americanos hayan encontrado un motivo para detener las caídas, aunque no daría yo un duro por ello, que hoy había vencimiento de futuros y opciones y eso provoca siempre sesiones raritas con un volumen muy superior al normal. Esperaremos al lunes a ver qué pasa.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,28%, el S&P 500 un 0,27% y el Nasdaq bajó un 0,22%.
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