Parece que ni en el Paraíso del capitalismo gustan demasiado los especuladores. O sí gustan, pero también son una especie perfecta para disparar contra ella cuando las cosas vienen mal dadas. Y hoy han comenzado los disparos desde la Fed.
La situación está así. Bernanke hizo un discurso tan abstruso que se ha tenido que elaborar un calendario tentativo para la rebaja de los estímulos, porque nadie entendió lo mismo que el de al lado. Además, el jefe de la Fed está completamente en fuera de juego y sus compañeros en la institución le han perdido por completo el respecto, en la misma media que el presidente Obama ha perdido la confianza en él.
En esta situación, cada cual hace la guerra por su cuenta y los integrantes de la Fed, en especial quienes no tienen derecho a voto este semestre, se han sentido impelidos a salir a la palestra a defender no al jefe, sino la medida que se ha tomado. El problema es cómo se hacen las cosas, una vez más.
Así, Narayana Kocherlakota, presidente de la Fed de Minneapolis, ha salido en defensa cerrada de la decisión de la Fed, pero ha afeado a la institución (a la que obviamente pertenece pero este año no vota en el FOMC), que no sea mucho más concreta aún con el periodo más preocupante: cuando los estímulos se hayan retirado y el desempleo esté entre el 5,5% y el 6,5%.
«Nadie nos ha dicho qué va a pasar en ese periodo con los tipos de interés» y sugirió que debe conocerse esta variable para que todo el mundo sepa a qué atenerse. Kocherlakota insistió en que en la Fed no han ganado los halcones (una lectura muy extendida en Wall Street), sino el sentido común.
Pero si sorprendente fue que Kpocherlakota convocara un «statement» para decir estas cosas, más sorprendente fue que Richard Fisher, presidente de la Fed de Dallas, arremetiera en el Financial Times contra los grandes inversores de los mercados, a los que llamó literalmente «cerdos salvajes».
«Los mercados tienden a probar los límites y los grandes inversores se organizan como cerdos salvajes. Si ven una debilidad o un mal olor, van tras él», subrayó Fisher al tiempo que añadió que en la Fed ya contaban con una reacción negativa de este tipo.
Y ya puestos a sacar los pies del tiesto, el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, señaló en Suiza que tanto las estimaciones de inflación y desempleo por parte de la Fed han quedado cortas, >»lo que sugiere con la perspectiva del tiempo, la política monetaria de EE.UU., aunque agresiva en términos históricos, no era lo suficientemente acomodaticia con respecto al estado de la economía».
¿Y Bernanke? Pues calladito apurando los que supone que son sus últimos días en el cargo.
No es de extrañar que con este espectáculo, los mercados se hayan decantado por seguir bajando. Si la Fed, además de todo, se ha convertido en una jaula de grillos, mal asunto. Lo más llamativo de la sesión fue que los índices lograron recuperar casi todo el terreno perdido, pero al final volvieron a flaquear.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,94%, el S&P 500 un 1,21% y el Nasdaq Composite un 1,09%.
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