Una imagen vale más que mil palabras y la imagen del Eurostoxx es suficientemente clara:
En cuanto el índice llegó a la zona en la que todos operadores quieren verlo, retroceso al canto y para atrás, hasta perder todo el terreno ganado en la víspera. Si las principales 50 compañías de la zona euro no terminan de romper una resistencia, es lógico pensar que el resto de los índices lo han pasado mal.
Como en todo, unos más que otros. El Ibex estuvo realmente de pena. Posiblemente, el rumor (desmentido posteriormente) de que el BCE estaría preparando una compra masiva de deuda de los 17 países europeos en una suerte de política de estímulos semejante a la que ahora va a abandonar la Fed, fue contraproducente para el selectivo español.
Al calor de los rumores, el Ibex voló tras la apertura, pero en cuanto desde los predios de Frau Nein indicaron al BCE sobre la conveniencia de desmentir rotundamente semejante rumor antes de que se extendiera (lo que el banco europeo hizo de inmediato), los índices del sur fueron los más perjudicados.
A nadie se le escapa que un programa de este tipo estaría destinado fundamentalmente a ayudar a los países periféricos, aunque para ello haya que «envolverlo» como un programa del BCE para todos los países de la Eurozona. Para mí que el simple rumor ya es algo, aunque a muchos no guste.
En mi particular visión de las cosas, hay tres maneras de atajar la crisis. Una, como Bernanke, tirando dinero desde un helicóptero e imprimiendo más para el día siguiente. Otro, asfixiando a las clases medias con ajuste sobre ajuste, que es un eufemismo de recorte sobre recorte, como ha hecho Europa. Y la tercera, que no ha puesto en práctica nadie, dando una de cal y otra de arena.
Ni la liquidez ilimitada resuelve la crisis, ni los ajustes perpetuos lo hacen, pero una combinación adecuada de ambas recetas sería una solución bastante correcta. Eso sí, ya llegaría a destiempo porque a la clase media, la que debe tirar del carro de la recuperación, no está para tirar, sino para recoger. La han asfixiado del todo y sin posibilidad de recuperación a corto plazo.
Total, que un rumor nos llevó hasta la resistencia y el desmentido nos trajo desde ella. ¿Y ahora qué? Sinceramente, para mí la cosa está bajista de corto plazo se mire por donde se mire. Y más que por la resistencia por la escasa convicción con la que se mueve el mercado, incapaz de mantener por mucho tiempo los territorios recién conquistados.
En fin, que la semana que viene, más. Al cierre, el Dax perdió un 0,39%, el FTSE un 0,45%, el CAC un 0,62% y el Ibex un 1,04%. No se puede ser pobre en esto de la Bolsa. Miren al Ibex cómo le va.
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