Con las ganas y el interés que están poniendo los grandes en que estos siga hacia arriba, como los resultados empresariales estén en la senda de lo previsto o mejores un poquito, por poquito que sea, las estimaciones, podríamos tener un empujón de los buenos.
Pero, claro, en las actuales circunstancias tampoco es descartable que unos buenos resultados se tomen por el lado malo. Como un síntoma de que no son necesarios los estímulos, con lo que empezarían de nuevo las suposiciones, cábalas, apuestas y temores en torno a cuándo comenzará la Fed a rebajar las cantidades que cada mes mete en el sistema con calzador.
Hasta ahora son 85.000 millones de dólares cada mes y nadie duda que las cantidades no se van a retirar de golpe, ni siquiera a grandes escalones, sino con una rampa suave y en un proceso muy gradual que va a ser seguido al segundo con una lupa de aumento que bien podría ser un telescopio.
En lo que hay más dudas es en si una vez comenzado el proceso éste podría ser reversible. Es decir, si los datos de seguimiento revelan que la retirada de los estímulos está causando un efecto indeseado se podría volver a relanzar el programa.
La impresión mayoritaria es que no hay vuelta atrás y que el seguimiento se limitará a graduar las cantidades que pueden irse drenando del sistema en cada momento. Por eso, ahora abundan las lecturas positivas del asunto y son mayoría los que subrayan aquello que dijo Bill Gross el primer día: «es síntoma de que la economía estadounidense está remontando el vuelo». Eso sí, recordemos que el gurú de Pimco también subrayó que «la Fed no debe tener prisa y el proceso debería ser tan gradual como sea necesario».
Dado que Gross es un tipo influyente y por lo general muy enterado de lo que se cuece en las altas instancias, más de uno lo ha tomado por un mensajero y sigue sus palabras con interés. Prometemos seguirlas aquí también porque parece ser el que va por delante en este momento.
Y mientras todas estas cuitas rondan por el mercado, la sesión transcurrió con un perfil que se va haciendo habitual en las últimas jornadas. Estallido alcista para empezar, mantenimiento en mitad de sesión, realización de beneficios hacia el final y remontada en los últimos minutos.
En esta ocasión los beneficios se hicieron a media sesión y la remontada no fue tan clara como otras veces, pero el comienzo de la temporada de resultados lleva a los operadores a extremar las precauciones, que la volatilidad aumenta en los valores en los momentos previo e inmediatamente posterior a la presentación de los datos.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,59%, el S&P 500 un 0,53% y el Nasdaq Composite un 0,16%. Quizá lo peor sea la apatía demostrada por el Nasdaq.
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