Se negociará “empresa por empresa”. Los empresarios vascos desoyeron hoy la advertencia del Gobierno vasco de Urkullu y mantuvieron su pulso con los sindicatos, ante la desaparición de los convenios afectados por el fin de la ultraactividad. Con todo, los empresarios no lo tendrán fácil a la hora de devaluar las condiciones laborales y salariales y muy probablemente serán los jueces quienes decidan.
El presidente de los empresarios vascos, Miguel Ángel Lujua, sostuvo hoy su pulso contra el Gobierno de Urkullu, el ‘lehendakari’ vasco que fracasó hace días en su intento por apuntalar la condiciones de trabajo de unos 300.000 afectados. El País Vasco es una de las zonas donde más se temen los efectos por el fin de la ultraactividad.
Hace un año la reforma laboral sentencio de muerte los convenios denunciados antes del 7 de julio de 2012. Dictaminó que ya no podrían renovarse indefinidamente, como antes. Y señaló el 8 de julio, el lunes pasado, como el día en que caducarían definitivamente.
Los trabajadores más protegidos ante el fin de la ultraactividad son quienes gozan de un convenio de sector o al menos de un ámbito superior al de la empresa. La negociación colectiva se estructura en forma de cascada, desde su nivel más alto o sectorial, hasta el más bajo de la empresa.
Fuentes consultadas admiten que en los convenios de sector, lo más probable es que los negociadores firmen una prórroga de un año y continúen luego negociando. El problema se sitúa en los pisos más bajos. En los convenios de empresa sí cabe el riesgo de que se lleven a cabo reducciones importantes de salariales y de condiciones de trabajo.
El triunfo de ELA
El fin de la ultractividad ha puesto el alero las condiciones de trabajo de más de 750.000 trabajadores, según estimaciones de la patronal. El más beneficiado por esta situación según el presidente de los empresarios vascos, ha asido el sindicato ELA, la central nacionalista que se negó a sentarse a negociar y apostó en cambio por resolver el conflicto en cada empresa. “Pues bien ahora la negociación está en la empresa”, concluyó el patrono vasco tras acusar a los sindicatos de no querer cumplir la ley.
Así, el líder de Confebask limitó los daños a las empresas que estén atravesando “dificultades” donde sí se aprovechará el fin de la ultraactividad para apretar las tuercas a los trabajadores.
No todos creen, sin embargo, que los empresarios podrán sacar la tijera con total libertad. Fuentes consultadas creen la cuestión se trasladará finalmente a los juzgados. Los empresarios que traten de recortar el cuadro de derechos laborales tendrán que justificarlo ante los jueces. Y no los tendrán fácil a la hora de que los magistrados acepten sus peticiones, vaticinan estas fuentes.
El peso del recorte en los beneficios sociales
Otros creen que en general las condiciones salariales, de jornada y de horarios se mantendrán. Y que los empresarios cargarán el peso del recorte en los beneficios sociales y otros complementos, tal y como opina el socio director del despacho de abogados Sagardoy & Asociados, Martín Godino.
En cualquier caso, “la casuística es muy variada”, según apuntan desde USO, el sindicato desde donde ven “inadmisible” que un millón de trabajadores permanezcan sin convenio.
Un conflicto que tiñe también las relaciones laborales del sector público, en especial de los ayuntamientos, cuyo personal laboral se ha visto amenazado de lleno, según denunciaron hoy desde CCOO y UGT, que acusan a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) de falta de implicación a la hora de llegar a una solución.
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