Vamos a pensar que pesa Italia y no Bárcenas

10/07/2013

Miguel Larrañaga. Debo confesar que cuando la sesión se encaminó decididamente hacia el Sur busqué con cierta ansiedad una noticia que lo justificara. Encontrar la inesperada rebaja del rating a Italia ha sido un alivio, porque permite pensar que pesa Italia y no Bárcenas.

Con todos los medios de comunicación influyentes expresando su estupefacción por la falta de respuesta del gobierno a la publicación de los originales de los «papeles de Bárcenas» y los corresponsales mandando crónicas que expresan bastante bien la diferencia entre las formas de estar en política en la mayor parte de los países de nuestro entorno y el nuestro, la primera reacción fue mirar el resto de índices y ver que esta vez no era una cosa aislada del Ibex.

Al ver a Italia bastante peor y que la prima de riesgo española bailaba al mismo son que la italiana, supuse que algo tenía que ver la cosa con Italia. Una rápida ojeada al teletipo internacional me sacó de dudas y disipó mi primer temor de que la cosa fuera directamente contra nosotros.

Reconozco que todo esto pasaba en mi mente muy influenciado por la lectura de titulares como «España puede calentar los mercados este verano» en la prensa estadounidense, pero es que no puedo evitar sentir un poco de vergüenza al ver lo que está pasando.

Hace ya mucho tiempo que dije y mantuve que la política de comunicación del Gobierno es, simplemente, un desastre. Es la antítesis de lo que debería hacerse. Incluso asumiendo que puede ser obra de la genialidad y que por eso se aparta del manual, no encuentro nada genial en el silencio.

Lo peor es ver a todos esquivar la palabra Bárcenas exactamente igual que el denostado Zapatero esquivaba la palabra crisis. Está claro que algo tiene el poder, que agilipolla a cualquiera.

Vayamos con un ejemplo. He escuchado hoy a mi querido amigo Montoro (tres inspecciones en un año avalan esta amistad que me profesa) decir que el presidente Rajoy es «muy honrado» y en cualquier manual de comunicación se sabe que tal expresión sobra. Uno no puede ser honradillo o muy honrado. Se es simplemente honrado o no. El «muy» sobra.

Entre el silencio del presidente y manifestaciones tan absurdas como esta hay una amplia gama de posibilidades en materia de comunicación, pero no se escoge ninguna. A veces pienso que quien lleva la política de comunicación del Gobierno es el mono aquél de la ballesta del anuncio.

Pero resulta que hoy podemos decir que no han sido los papeles de Bárcenas y que la culpa es de Italia (o de la calificadora de turno, según se mire). Pero no duden que el asunto de los papeles y la lamentable reacción (o no) del Gobierno a estas informaciones terminará por pasar factura si no cambian mucho las cosas.

Afortunadamente, el mercado está más interesado en este momento en dar síntomas de fortaleza y dedicó la segunda parte de la sesión a recuperar parte del camino. Para mañana, muy pendientes todos de las actas de la Fed, que se conocerán esta noche. Entre tanto, sesión de transición que al final, a pesar de las pérdidas, ha dejado un sesgo positivo.

Al cierre, el Dax perdió un 0,11%, el FTSE un 0,12%, el CAC un 0,08% y el Ibex un 0,25%.

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