Sería la tercera moción de censura de la democracia. Rubalcaba ha mantenido reuniones en los últimos días con otros líderes de la oposición y todos coinciden en considerar necesaria la comparecencia del presidente del Gobierno para dar explicaciones ante el Parlamento del caso Bárcenas.
«Si el PP vuelve a negar la comparecencia del presidente, presentaré una moción de censura, que en realidad es una moción por la dignidad de esta Cámara«, anunció Rubalcaba durante su intervención en la reunión del Grupo Parlamentario Socialista, motivando una gran ovación de los diputados y senadores del PSOE.
Así pues, los socialistas tienen previsto registrar este mismo martes una nueva petición de comparecencia del presidente, la octava, que se debatirá en la Diputación Permanente del Congreso convocada ya para el próximo 24 de julio.
El dirigente socialista ha dejado claro que su intención no es «sustituir al presidente», sino que acuda al Congreso a ofrecer explicaciones sobre las informaciones publicadas acerca del presunto cobro de sobresueldos en negro por parte de dirigentes del PP y una supuesta financiación ilegal en el partido.
Rubalcaba explicó que el objetivo que persigue con la moción de censura es que el Congreso debata si Rajoy «puede continuar o no» en su cargo y no «si hay otro dirigente del PP que sustituya al presidente». Por eso, ha admitido que esta fórmula puede estar «en los límites del Reglamento» de la Cámara.
La única solución
En cualquier caso, manifestó que esta es la única «solución» que le ha quedado al PSOE después de que los «populares» hayan rechazado hasta en siete ocasiones la comparecencia de Rajoy en el Parlamento, amparándose en su mayoría absoluta. Este martes lo volverán a hacer en la Diputación Permanente del Senado.
«No quiero sustituir al presidente, sé que no tenemos diputados suficientes. Lo que quiero es que venga y explique en esta Cámara. No quiero que en su huida hacia adelante se lleve la dignidad del Congreso, que es la sede de la soberanía popular. El Gobierno, con su bloqueo a esta Cámara, no nos ha dejado otra solución. Es una cuestión de dignidad parlamentaria», resaltó.
El secretario general del PSOE insistió en que ni toda la oposición junta tiene la «fuerza parlamentaria» suficiente «ni para cambiar el Gobierno del PP ni para convocar elecciones», pero ha subrayado que sí tiene «una fuerza política y moral para exigir a Rajoy que tiene que hacer un servicio a España y dimitir, para dejar paso a otra persona».
«Para eso tenemos fortaleza política y moral. Lo vamos a hacer por convicción democrática, porque es lo que demanda la democracia española y porque es nuestro deber», concluyó Rubalcaba, provocando una nueva ovación de los diputados y senadores socialistas.
No es un chantaje al Estado, sino al PP
Para el líder del PSOE, la rueda de prensa que ofreció ayer Rajoy, y en la que fue preguntado por el «caso Bárcenas», fue un «auténtico esperpento» porque, a su juicio, admitir que «pudo ser chantajeado» significa que está «en disposición de ser chantajeado». Además, ha dicho que en ningún caso se trata de «un chantaje al Estado, sino en todo caso de un chantaje al PP y al presidente del Gobierno».
Además, Rubalcaba quiso recordar las palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando ayer dijo que lo que «la mejor prueba» de que ningún miembro del Gabinete de Mariano Rajoy negoció con el extesorero del PP es que éste «está en la cárcel». «¿Así que de haber pactado con él le habrían librado de la cárcel? ¿Qué entiende la vicepresidenta por el Estado de Derecho?», preguntó el líder de los socialistas.
El dirigente del PSOE advirtió de que España vive una «crisis política insoportable e incalculable» tras las revelaciones del «caso Bárcenas», y ha denunciado que, mientras tanto, el Gobierno y el PP han puesto al Congreso en una «situación de excepción bloqueando la actuación de la Cámara» al rechazar la comparecencia del presidente.
«Hoy toda la crisis política gira en torno a tres escenarios: la cárcel de Soto del Real, la sede del PP en la calle Génova y la Moncloa. La imagen de España está irremediablemente contaminada», lamentó Rubalcaba.
En su opinión, los SMS que intercambiaron Rajoy y Luis Bárcenas y que se han publicado en los últimos días son la muestra del «apadrinamiento de un delincuente» porque «el tono de cariño y de ánimo» que, para él, muestran los mensajes del jefe del Ejecutivo, «no forma parte de la manera en la que un presidente debe dirigirse a un delincuente».
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