Está visto que los primeros actores eran los resultados empresariales, pero al final hemos tenido que recurrir, como en la series malas, a las estrellas invitadas para que se anime el cotarro, Y a fe que están dando resultado en el corto plazo.
Y es que el BCE ha dado hoy un salto cualitativo en su política de «estímulos disimulados» y aceptará como colateral ABS, «Asset Backed Securities» por sus siglas en inglés, con calificación A en lugar de la AAA que exigía hasta ahora.
¿Qué es esto? Se lo explico para andar por casa. Los bancos tendrán ocasión de respaldar sus peticiones al BCE con titulizaciones de activos que consten en su balance. Desde saldos de una tarjeta de crédito a la titulización de la deuda eléctrica, por poner un par de ejemplos posiblemente desafortunados. Casi cualquier cosa menos hipotecas. Y en lugar de exigir la mayor calidad posible a estos títulos, rebaja la exigencia a una simple A, eso sí otorgada por dos calificadoras al menos.
En la práctica, los bancos van a poder colocar «papelón» en el BCE hasta aburrir y van a recibir dinero a cambio. La situación es ahora mismo mucho más compleja, ya que no pueden colocar casi nada al Banco Central y, además, entre los bancos no se aceptan este tipo de títulos porque no se fían de las calificaciones que tienen.
Recuerden que este tipo de productos estructurados ya estalló en la cara de todos con las titulizaciones de las hipotecas subprime y aunque ahora sean otro tipo de activos, el producto viene a ser muy parejo.
Lógicamente, los bancos medianos han tenido su día. Son los que más canutas están pasándolas para obtener financiación y esta nueva vía abre la posibilidad de obtener la ansiada liquidez. Las subidas han sido generalizadas y potentes gracia a este medida que el BCE califica como «necesaria» para hacer llegar el crédito a familias y a pymes.
Ahí es dónde me temo que vamos a tener problemas de dos tipos. De una parte, espero que la norma, la orden o lo que sea que regule esta nueva posibilidad de financiación, lleve una cláusula exigiendo al banco algo. No sé yo, que una parte al menos se demuestre que va a aumento del crédito. Si no es así, servirá para tapar agujeros contables en las entidades y punto.
Y en segundo lugar, esto es un «estímulo disimulado» que mucho me temo que no está pactado con la señora Merkel, la enemiga de cualquier relajación, la más contraria entre las contrarias a cualquier estímulo que provenga del BCE. Frau Nein puede dar problemas a Mario Draghi pero, esta vez sí, hay que apreciar el valor del italiano para hacer lo que cree que debe hacer y que está dentro de sus cometidos.
Lógicamente, los índices salieron disparados con los bancos a la cabeza y ya saben lo bien que le sienta esto al Ibex. Si además resulta que la subasta del Tesoro se ha resuelto de forma imprevista pero positiva, con una bajada de rentabilidad y superando la recaudación prevista,, tenemos al selectivo español al frente de los grandes mercados.
Al cierre, el Dax subió un 1,00%, el FTSE un 0,95%, el CAC un 1,44% y el Ibex un 1,85%.
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