El primer semestre de 2013 tiene más sombras que luces para Indra, que obtuvo un beneficio de 47,6 millones de euros, un 22% inferior al del mismo periodo del año anterior. Las ventas, casi planas, aumentaron un 1%, marcadas por la caída de España, que no fue paliada por la mejora de América Latina y otros mercados.
La cartera de pedidos del grupo que preside Javier Monzón es superior en 1,22 veces las ventas anuales, hasta 1.671 millones. La deuda ha quedado en 649 millones, 2,2 veces el Ebitda (resultado bruto de explotación). La compañía afirma que durante los últimos meses ha acelerado la implementación del plan de eficiencia.
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